El sentimiento independentista se extiende por doquier en Cataluña. La crisis económica hace mella además en los hogares. Se junta el hambre con las ganas de comer. Y esto irá a más.
Con todo, este es un pueblo tremendamente ponderado y calculador a la hora de tomar las grandes determinaciones. No se entiende la situación actual sin el cúmulo de torpezas de los sucesivos gobiernos centrales. Pero no esta una sociedad dada a la aventura. Sólo se tira en paracaídas si alguien la empuja de manera vehemente.
Será interesante observar la jornada de mañana, Onze de Setembre.