Me llegan a raudales videos y presentaciones por Internet de promesas incumplidas por el Partido Popular. De igual manera que hace un tiempo recibía el mismo material referido al entonces presidente Rodríguez Zapatero.
Como fondo me queda la sensación de que estamos en una sociedad descreída, como mínimo escéptica y crecientemente irritada. Todo lo político está en tela de juicio. Y los dolores cotidianos recuerdan el cúmulo de promesas incumplidas.
La desconfianza es el signo de los tiempos.