Gran clamor anoche en el Nou Camp (y excelente derby con empate final a dos entre Barça y Real Madrid).
Tras el clamor, el relato del clamor: la percepción de la realidad. Y la voluntad de muchos de verla a su manera. Cuánta distorsión perceptiva.
Cómo se nota la crisis del periodismo. Del periodismo entendido como búsqueda imperfecta pero honesta de la verdad. Es sustituido por la voluntad de imponer el relato propio, el deseo apriorístico. Lo que conviene por encima de lo que sencillamente es. Y así no vamos a ningún lado. El análisis cede. La instrumentalización se impone.
Ya auguraba en mi libro «El Método Guardiola» que el periodismo de calidad estaba tocado de muerte. Pero también apuntaba que es más necesario que nunca.