No le hago ascos a una cerveza alemana. El viernes la tomé en la librería «Bernat» de Barcelona. Celebraban así la «Oktoberfest», que por estas fechas se celebra en el extrarradio de Munich, ciudad donde pasé un verano. Bella urbe de la que tengo un gran recuerdo.
Tropiezo cerveza en ristre con el admirado periodista Frabricio Caivano, director de la histórica revista «Cuadernos de pedagogía». Somos vecinos de barrio. Recuerdo con agrado la entrevista que le hice en mi programa en Ràdio Estel.
Conversamos sobre un fenómeno en expansión: «la pobreza vergonzante». Son clases medias urbanas venidas a menos que empiezan -para su vergüenza- a frecuentar los comedores sociales. A la penuria se une un sentimiento de vergüenza profunda, cuando no de autodestructivo ocultamiento.
Patético. ¿Quién nos lo hubiera dicho hace una década?