Me voy mañana a Venecia. Y me hace mucha ilusión «gondolear». Que las góndolas están intrínsecamente vinculadas a esa ciudad de ensueño, escenario de tantas historias que el cine ha reflejado (ahora pienso en «Muerte en Venecia» de Visconti).
Será también la primera vez que piso la bota italiana. Con italianos he tenido contacto en todo el mundo. Debajo de cualquier piedra de un lugar remoto, siempre encuentro un italiano. Pero ahora quiero verlos en su salsa. Y practicar mi rudimentario italiano que aprendí en el Instituto Dante Alghieri de Barcelona.
No lo hablo tan bien como Pep Guardiola pero todo se andará. Que algún día mi libro «El método Guardiola» debiera aparecer en italiano. De momento ya lo está en catalán, castellano y esloveno. Y en japonés.
Produce una grata sensación leerte en otro idioma. Por ejemplo, «El Método Guardiola» se dice en esloveno «Metoda Josepa Guardiole» (observo que declinan nombre y apellido; debe de ser un genitivo).
¿Cómo debe de sonar en japonés?…