Me gustan los vinos blancos de Albariño, de las Rias Baixas gallegas. Los descubrí a finales de los noventa a través de un colega madrileño de la cadena RIU.
Empezaron entonces por lo demás mis viajes periódicos a Galicia y esta querencia se consolidó, aunque por lo general bebo vino tinto y pocos blancos.
Albariño es una excepción y determinado vinos turbios de Ribeiro también (no conozco ningún tinto gallego que me encandile aunque no los conozco todos y tengo entendido que no son muchos; puedo estar equivocado).
Doy cuenta del último Albariño que tomé hace unos días: Martin Códax de 2007.
No tiré cohetes pero pasé un buen rato.
(De vinos yo no entiendo pero tengo muy claro si un vino me gusta y me complace escuchar y leer a los que realmente sí entienden).