Estoy admmirado de la implicación que muestran los hombres que entrena Tito Vilanova: es la mejor garantía de éxito. El talento ya lo tienen: a raudales. Y las nuevas incorporaciones (Montoya, Tello, Bartra y Sergi Roberto) lo refrendan.
Paso unos días en Colmenar Viejo (Madrid). Veo en la televisión una agitada discusión sobre el papel que debe jugar la cantera en el Real Madrid. Saltan chispas cuando se menciona a Mourihno. O mucho me equivoco, pero este hombre no va a acabar bien.
Así lo apunta Soria, miembro del equipo técnico del Sevilla, contertulio, a quien conocí y traté durante las estancias del equipo en el inolvidable Riu Atlántico junto a Isla Canela, en Ayamonte. O Mourihno gana la décima Copa de Europoa, o irán a por él.
Personalmente me sieno muy orgulloso del modelo azulgrana de formación en La Masía. Pero entiendo perfectamente que otros clubes utilicen otros modelos. Sin embargo, ¡es tan gozosa la identificación que se crea entre público y jugadores! ¡Es tan bonito ver florecer talento a raudales!
(Qué aire más limpio se disfruta aquí en Colmenar Viejo; y qué funcional la biblioteca Miguel de Cervantes. Tienen, por cierto, un ejemplar del libro de Covey: «Los siete hábitos de la gente altamente efectiva»…)