Lo que más me fascina de los músicos de alto nivel en plena ejecución de partitura es la elevada concentración que imprimen y ese sentimiento que se desprende de que forman un todo.
Verlos actuar es por ello ejemplarizante. Máxime si pensamos en el pozo sin fondo en que han depositado tantas horas de su vida a la búsqueda de este virtuosismo.