Finalmente me he reencontrado con Marjetka, la chica eslovena a quien conoci en Londres en 1979. Ha llovido mucho desde entonces pero al final el rencuentro cuajo en Liubliana. Cosas del destino. Marjetka luce los ojos azules de aquel verano londinense y-segun me explica en la pasteleria-cafeteria del hotel Slon («elefante», en esloveno) ahora es directora de una escuela.
Juntos de nuevo, repasamos tres decadas de nustras vidas y convenimos lo-mucho-que-ha-cambiado-todo.