Dejo atrás mi quincena gallega. Vuelvo a mis rutinas barcelonesas. A esas costumbres por las que uno siente apego y que moldean tu día a día.
Los viajes me cansan cada vez un poquito más. No me reconozco al recordar que fui un directivo del sector turìstico con 2.500 vuelos a sus espaldas.
Cada época tiene sus cosas. No hay que darle más vueltas.