El retorno de Tito Vilanova a Barcelona tras algo más de dos meses de tratamiento médico en Nueva York es una noticia de un extraordinario calado. Si a eso unimos la primera convocatoria del jugador Abidal tras su trasplante de hígado de hace un año, estamos ante un hecho doblemente extraordinario. E ilusionador.
Cómo deben sentirse las personas que -desde el anonimato- padecen graves problemas de salud al ver la esperanzada evolución de ambos casos, de alta visibilidad pública…
Ambos demuestran gran ejemplo en la lucha contra la adversidad. Constituye una apuesta decidida por la voluntad de vivir y superarse en extremo. Y una gran esperanza en el progreso continuo de la medicina, a la que sin embargo no todos tienen el mismo acceso.
Tito Vilanova y Eric Abidal: vuelven. Una bellísima doble noticia.