Unos cuantos hoteleros no van a dormir a pierna suelta en las próximas noches: se abre la veda a las informaciones sobre los tenebrosos paraísos fiscales.
Así lo hacen presagiar las primeras revelaciones de un grupo internacional de periodistas que ha investigado en los últimos meses los mecanismos de desvío de dinero de grandes compañías internacionales.
Las empresas turísticas en particular que operan en regiones del mundo donde proliferan los paraísos fiscales (el Caribe, por ejemplo) tienen una tentación especialmente intensa por beneficiarse de los entramados legales internacionales que les permiten ahorrarse impuestos. Son comportamientos nada edificantes y que contradicen cualquier atisbo de responsabilidad social corporativa.
¿Con qué fuerza moral los gobernantes occidentales pueden pedir a las poblaciones que acepten el desmantelamiento del Estado del bienestar mientras los más ricos no contribuyen al progreso de los menos favorecidos?
Tras el desprestigio del sector financiero, llega el turno de poner en cuestión las malas prácticas de un buen número de corporaciones parapetadas en leyes manifiestamente injustas.