El casco antiguo de Barcelona es un submundo alucinante. Te transporta a otros derroteros. El mundo en toda su diversidad. Los atisbos de pobreza son frecuentes. También la presencia de las culturas más lejanas. Los pequeños negocios tercermundistas junto a locales de diseño.
(A pocos metros, el bullicio de la Rambla, el más extraordinario río humano).