EL TRÁGICO FINAL DE UNA HISTORIA DE AMOR ENTRE DIPLOMÁTICOS ISRAELÍES

Sarah y Yaron llegaron a Washington desde miles de kilómetros de distancia, se enamoraron y la tragedia les golpeó en forma de odio antisemita

La pareja de funcionarios de la Embajada de Israel fue asesinada cuando salían de un evento en el Museo Judío de la capital estadounidense

Sarah Lynn Milgrim y Yaron Lischinsky
Sarah Lynn Milgrim y Yaron Lischinsky. PD

Hoy, viernes 23 de mayo de 2025, el mundo diplomático y la comunidad judía internacional siguen conmocionados por el brutal asesinato de dos jóvenes funcionarios de la Embajada de Israel en Washington, un crimen que ha vuelto a poner de manifiesto el auge del antisemitismo global.

Yaron Lischinsky y Sarah Lynn Milgrim fueron abatidos a tiros el pasado miércoles por la noche cuando salían de un evento para jóvenes diplomáticos en el Museo Judío de la capital estadounidense, un acto que buscaba precisamente «fomentar la unidad y celebrar la herencia judía».

Lo que hace esta tragedia aún más desgarradora es que la pareja estaba a punto de comprometerse.

Según reveló el embajador israelí en Estados Unidos, Yechiel Leiter, Lischinsky había comprado un anillo esa misma semana con la intención de proponerle matrimonio a Milgrim durante un viaje a Jerusalén previsto para la próxima semana.

«En lugar de acompañarlos al altar, los acompañamos a sus tumbas», expresó con dolor una portavoz de la embajada israelí.

Dos vidas dedicadas a tender puentes

Sus historias personales revelan a dos jóvenes brillantes unidos por su compromiso con la diplomacia y la construcción de paz. Yaron Lischinsky, de 28 años, nació en Núremberg, Alemania, y se trasladó a Israel a los 16 años. Con una sólida formación académica que incluía un máster en Gobierno, Diplomacia y Estrategia de la Universidad Reichman y una licenciatura en Relaciones Internacionales de la Universidad Hebrea, trabajaba como investigador en el departamento político de la Embajada de Israel en Washington desde septiembre de 2022.

Quienes le conocieron destacan su carácter alegre y su vocación por las relaciones internacionales. «Yaron siempre tuvo objetivos profesionales claros de convertirse en diplomático, impulsado por su deseo de contribuir a la construcción de puentes con otros lugares, con otros países», recordó su profesor Nissim Otmazgin, decano de Humanidades de la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Por su parte, Sarah Lynn Milgrim, ciudadana estadounidense, trabajaba en el departamento de diplomacia pública de la embajada organizando visitas y misiones a Israel. Con dos másteres -uno en asuntos internacionales por la American University y otro en recursos naturales y desarrollo sostenible por la Universidad para la Paz de Costa Rica- y una licenciatura en estudios ambientales por la Universidad de Kansas, Milgrim combinaba su pasión por la sostenibilidad con su compromiso con el diálogo intercultural.

En su perfil de LinkedIn, Milgrim describía su pasión como «la intersección entre la construcción de paz, el compromiso religioso y el trabajo ambiental». Como educadora judía, facilitaba «discusiones perspicaces sobre geopolítica en Israel y Palestina» y había trabajado en Tel Aviv para Tech2Peace, una organización que proporciona «formación en alta tecnología y emprendimiento junto con diálogo sobre conflictos a jóvenes palestinos e israelíes».

Un crimen con tintes de odio antisemita

El presunto autor del crimen ha sido identificado como Elias Rodriguez, un hombre de 30 años procedente de Chicago. Según la jefa de la Policía Metropolitana de Washington, Pamela Smith, el sospechoso fue visto «caminando de un lado a otro fuera del museo» antes de acercarse a un grupo de cuatro personas, sacar una pistola y disparar a Lischinsky y Milgrim a quemarropa.

Tras ser detenido por el personal de seguridad del evento, Rodriguez comenzó a gritar «Palestina libre, Palestina libre», lo que apunta claramente a motivaciones antisemitas. Este trágico suceso se produce en un contexto de creciente antisemitismo a nivel mundial, especialmente desde los ataques terroristas de Hamas contra Israel el 7 de octubre de 2023.

Elías Rodriguez, el asesino

Qué se sabe de Elias Rodriguez, el asesino

Las autoridades han identificado a Elías Rodríguez, un tipo de 30 años originario de Chicago, como el asesino.

Rodríguez abrió fuego poco después de las 21:00 horas contra un grupo de asistentes a un evento del Comité Judío Estadounidense.

Testigos, como Jojo Kalin, organizadora del evento, relataron a la BBC que, tras ser detenido, Rodríguez gritó: “¡Hice esto por Gaza. Palestina libre!”.

Otro testigo, Katie Kalisher, describió cómo el sospechoso ingresó al museo con aspecto angustiado, siendo inicialmente asistido por los presentes, quienes desconocían que era el autor del ataque.

Rodríguez portaba una kufiya roja, un pañuelo palestino, al momento de su detención.

La jefa de policía de Washington, Pamela Smith, confirmó que Rodríguez fue visto merodeando fuera del museo antes de disparar.

Videos obtenidos por las autoridades muestran la brutalidad del ataque: tras herir a las víctimas, Rodríguez se acercó a Milgrim, quien intentaba escapar arrastrándose, y le disparó nuevamente tras recargar su arma, una pistola 9 mm con la que se hallaron 21 cartuchos vacíos.

Imputaciones y posible pena de muerte

El jueves, Rodríguez fue imputado por homicidio intencional, homicidio de funcionarios extranjeros, causar la muerte con un arma de fuego y disparar un arma en un delito violento. La fiscal federal interina, Jeanine Pirro, señaló que el caso se investiga como un acto de terrorismo y no descartó que se añadan más cargos. Consultada sobre la posibilidad de solicitar la pena de muerte, Pirro indicó que es un delito elegible para esta sanción, aunque aún es pronto para decidir.

Antecedentes y activismo

Rodríguez trabajaba desde el año pasado en la Asociación Estadounidense de Información Osteopática y previamente como investigador en HistoryMakers, una institución educativa en Chicago. Sus redes sociales reflejan un fuerte compromiso con la causa palestina, incluyendo una breve asociación en 2017 con el Partido por el Socialismo y la Liberación.

El alarmante auge del antisemitismo global

El asesinato de esta joven pareja no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una preocupante tendencia global. Según un reciente informe del Grupo de Trabajo de Grandes Comunidades contra el Antisemitismo (J7), los incidentes antisemitas han alcanzado niveles sin precedentes en todo el mundo.

Australia experimentó un aumento del 317% en los incidentes antisemitas durante 2024, mientras que Estados Unidos registró un incremento del 5%. En años anteriores, países como Francia, Canadá, Alemania y Reino Unido habían visto aumentos de hasta el 227% en los incidentes antisemitas.

El informe también documenta una tasa alarmante de incidentes antisemitas per cápita, destacando que Alemania registró más de 38 incidentes por cada 1.000 residentes judíos en 2023, seguido por el Reino Unido con 13 incidentes por cada 1.000 residentes judíos.

Por su parte, un estudio de la Universidad de Tel Aviv reveló que en 2024 hubo un crecimiento de actos antisemitas en Argentina, Brasil, Italia, España y Australia. Esta ola global de antisemitismo ha atravesado campus universitarios, ciudades importantes en América Latina, Estados Unidos y Europa, e incluso eventos de gran impacto mediático.

El impacto en la comunidad judía

El asesinato de Lischinsky y Milgrim ha provocado una profunda conmoción en la comunidad judía internacional y en el cuerpo diplomático. La embajada israelí en Washington expresó que «no hay palabras que puedan expresar la profundidad de nuestro dolor y horror ante esta devastadora pérdida».

Marina Rosenberg, Vicepresidenta Senior de Asuntos Internacionales de la Liga Antidifamación (ADL), ha señalado que «desde el 7 de octubre de 2023, el antisemitismo ha aumentado a niveles sin precedentes en sociedades donde la mayoría de los judíos viven en la diáspora». Esta situación ha llevado a muchos judíos a ocultar su identidad por miedo a represalias.

El caso de Milgrim resulta especialmente conmovedor, ya que creció en los suburbios de Kansas City y siendo adolescente vivió de cerca otro acto antisemita cuando un supremacista blanco mató a tiros a tres personas en instituciones judías de esa ciudad. Durante su último año de instituto, también participó activamente en la respuesta después de que pintaran esvásticas en su escuela. «Me preocupa ir a mi sinagoga y ahora tengo que preocuparme por la seguridad en mi escuela, y eso no debería ser así», declaró entonces a una emisora de noticias local.

Una historia de amor truncada

Lo que hace esta tragedia particularmente desgarradora es que Lischinsky y Milgrim representaban precisamente los valores de diálogo, entendimiento y construcción de puentes que tanto se necesitan en tiempos de conflicto. Ambos habían dedicado sus carreras a fomentar la comprensión entre diferentes pueblos y a buscar soluciones pacíficas a los conflictos.

Una amiga y colega de Milgrim la recordó como «una joven defensora del medio ambiente apasionada y brillante» que estaba «profundamente comprometida con la construcción de un mundo más pacífico y sostenible». «Hace solo ocho días, hablé con ella sobre una próxima iniciativa climática. Estaba llena de energía y optimismo», escribió Jennifer Laszlo Mizrahi, cofundadora del Fondo Caritativo Familiar Mizrahi.

Por su parte, Lore Herzog, quien conocía a Lischinsky desde 2018, lo recordó como una «persona muy recta moralmente con un fuerte sentido de la justicia». «Yaron era súper alegre y parecía amar realmente todo lo que hacía», dijo Herzog, añadiendo que «era su sueño trabajar en política y relaciones internacionales».

Ahora, en lugar de celebrar su compromiso en Jerusalén, sus familias y colegas lloran su pérdida, mientras el mundo diplomático y la comunidad judía internacional exigen justicia y medidas más efectivas contra el creciente antisemitismo. Como dijo Sabrina Soffer, una estudiante que trabajó junto a Lischinsky: «Son dos personas que el mundo no debería haber perdido, eso es seguro».

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