'ANTOLÍN', ALEGA QUE ESTABA MATANDO A UN TERRORISTA YIHADISTA

El guardia civil que le descerrajó 12 tiros a un marroquí: «Antes de que un moro nos reviente de un bombazo, lo reviento yo»

Ángel Luis Viana, de 31 años y destinado en Quintanar de la Orden (Toledo), se acababa de separar e iba hasta arriba de porros: llevaba una catana

"Se sigue extrañando de estar en prisión, ya que pensaba que le deberían haber condecorado"

Fue lo primero que le dijo a sus compañeros, cuando estos se acercaron hasta la altura del kilómetro 67 de la A-3, en el término municipal de Fuentidueña del Tajo (Madrid), poco después de que cometiera semejante barbaridad: le pegó 12 tiros a sangre fría a un desdichado marroquí tras una discusión de tráfico, este lunes 25 de abril de 2016.

«Antes de que un moro de estos nos reviente de un bombazo, lo reviento yo».

Alega ahora que ‘Antolín’ -como le llaman sus amigos y familiares- sufría un brote psicótico, y que creía que estaba matando a un terrorista yihadista.

«Fue un efecto de su locura, él estaba convencido de que estaba librando una guerra contra el yihadismo y que todos los moros eran yihadistas»,

ha revelado su abogado.

Aconsejado por el letrado que le asiste, el guardia se acogió a su derecho a no declarar ante el juez que acordó prisión provisional y sin fianza para el agente, acusado de un delito de homicidio.

Ángel Luis Viana, de 31 años, se encontraba de baja laboral por un problema físico y y al parecer nunca lo había estado por un trastorno psicológico.

SE HABÍA SEPARADO

Sin embargo, su letrado ha relatado que sufría

«un grave trastorno psicológico desde hacía 10 días, ya que se acababa de separar de su mujer y se encontraba viviendo en la casa de un hermano que había fallecido tiempo antes y con el que estaba muy unido».

Hijo de guardia civil, el acusado dio positivo en el test de drogas a sustancias cannábicas y negativo en el de alcohol tras el tiroteo. Algo que, según su abogado, nunca había sucedido.

«Se quedó todo el mundo sorprendido. En la vida había tenido problemas de alcohol o drogas»,

ha aseverado.

En virtud a la principal hipótesis de los investigadores, el agente, que llevaba un machete de grandes dimensiones en el BMW que conducía, colisionó con un Opel Zafira con matrícula francesa.

Ambos conductores discutieron, el guardia civil bajó del coche con su arma reglamentaria, persiguió al marroquí, que salió corriendo, y finalmente le disparó en 12 ocasiones, alcanzándole principalmente en la cabeza.

Después, el agente se quedó en el lugar y entregó su arma voluntariamente a los compañeros que llegaron para detenerle.

Tras lo ocurrido, ha proseguido su letrado,

«sigue mal y se sigue extrañando de estar en prisión, ya que pensaba que le deberían haber condecorado».

El marroquí fallecido, Younes S., de 39 años, se encontraba en situación regular en España, residía en la localidad toledana de Illescas y tenía mujer y dos hijos.

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