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Un millonario robo a un individuo que acababa de retirar una gran suma de dinero en una sucursal bancaria en Nuevo León (México), se convirtió en un dramático episodio de justicia cuando uno de los asaltantes perdió la vida y otro resultó gravemente herido.
La víctima, despojada de 2.5 millones de pesos en la localidad de San Nicolás de los Garza, optó por recuperar su dinero y persiguió a los dos delincuentes en su camioneta, quienes habían escapado en una motocicleta.
Las cámaras de seguridad del municipio captaron el momento en que, unas calles después del robo, los ladrones perdieron el control debido a la velocidad y cayeron del vehículo.
En las imágenes divulgadas en redes sociales, se observa cómo el chófer de la camioneta atropella y arrolla a ambos delincuentes, provocando la muerte de uno y heridas graves para el otro.
Tras el atropello, un individuo recogió un maletín, el cual contenía el dinero robado, y huyó hacia en la camioneta.
Según informes del diario Excélsior, las autoridades locales revelaron que el ladrón herido, de nacionalidad venezolana fue llevado al Hospital Universitario bajo custodia policial, mientras se llevan a cabo las investigaciones pertinentes.
La víctima del robo, de 63 años de edad, iba acompañada por otra persona en la camioneta al momento de embestir a los delincuentes.
Ley del Talión: Un hombre arrolla con su camioneta a dos ladrones que momentos antes lo asaltaron #Mexico #NuevoLeon #crimen #ojoporojo pic.twitter.com/KQ60vXU7Pu
— Periodista Hispano (@PDAmericaNews) May 3, 2024
De “ojo por ojo” a los sistemas jurídicos modernos
La Ley del Talión, conocida popularmente por la frase “ojo por ojo, diente por diente”, ha sido durante siglos objeto de debate entre juristas, filósofos y líderes religiosos.
A primera vista, puede parecer un principio bárbaro y primitivo.
Sin embargo, un análisis más profundo revela que esta antigua norma sentó las bases para el desarrollo de sistemas jurídicos más equitativos y proporcionales.
Originaria de la antigua Mesopotamia, la Ley del Talión aparece por primera vez en el Código de Hammurabi, datado en el siglo XVIII a.C. Su nombre proviene del latín lex talionis, donde talis significa “igual” o “semejante”. Este principio establecía que el castigo por un crimen debía ser idéntico al daño causado.
Contrariamente a la creencia popular, la Ley del Talión no buscaba fomentar la venganza, sino limitarla.
En sociedades primitivas, donde la justicia por mano propia era la norma, esta ley representó un avance significativo al establecer un tope a las represalias. Como señala el jurista Francesco Parisi, la ley cumplía dos funciones principales:
- Establecer un límite máximo para la retribución: no se podía exigir más que una vida por una vida.
- Garantizar un castigo mínimo al delincuente: no menos de lo que la ley exigía.
Esta doble función ayudó a prevenir espirales de violencia y venganza que podían desestabilizar comunidades enteras.
La Ley del Talión no se limitó a Mesopotamia. Aparece en el Antiguo Testamento, específicamente en los libros de Éxodo, Levítico y Deuteronomio.
En la antigua Roma, formaba parte de la Ley de las XII Tablas, el primer código legal escrito de la República Romana.
Sin embargo, con el tiempo, la aplicación literal de la Ley del Talión comenzó a plantear problemas prácticos y éticos. ¿Cómo se castiga a alguien que ha cegado a otro si el agresor ya es ciego? ¿Es justo mutilar a alguien como castigo por un daño que pudo haber sido accidental?
Estas cuestiones llevaron a una evolución gradual del principio.
En la tradición judía, por ejemplo, los rabinos interpretaron la ley no como una exigencia de castigo físico idéntico, sino como base para establecer compensaciones económicas equitativas.
El cristianismo, por su parte, pareció rechazar este principio en el Sermón de la Montaña, donde Jesús enseña a “poner la otra mejilla”. No obstante, algunos teólogos argumentan que esto no niega la validez de la Ley del Talión como principio de justicia social, sino que establece un estándar más alto de conducta personal.
En el derecho moderno, el espíritu de la Ley del Talión sobrevive en el principio de proporcionalidad.
Este concepto fundamental establece que el castigo debe ser proporcional al crimen cometido. Como explica el profesor Jesús Alfaro Águila-Real:
“La Ley del Talión permitió medir los daños, calcular las indemnizaciones a falta de ‘precios’ de mercado para los mismos, es decir, en el ámbito de las relaciones humanas que no eran voluntarias”.
Esta idea de proporcionalidad es crucial en sistemas jurídicos contemporáneos, influyendo en todo, desde la determinación de sentencias hasta la fijación de indemnizaciones en casos civiles.
Además, la Ley del Talión introdujo otro concepto fundamental: la igualdad ante la ley. Al establecer que el castigo debía ser el mismo independientemente del estatus social del agresor o la víctima, sentó las bases para el principio moderno de que todos somos iguales ante la ley.
Es importante señalar que la Ley del Talión también tuvo un efecto disuasorio.
Como se menciona en el Deuteronomio: “Y cuando todos los demás oigan esto, tendrán temor y nunca más se hará semejante maldad en el país”.
Este aspecto preventivo sigue siendo un objetivo clave de los sistemas legales modernos.
Sin embargo, la aplicación práctica de la Ley del Talión planteaba desafíos significativos.
Como señala el profesor Alfaro Águila-Real, la autotutela (es decir, la aplicación de la ley por la propia víctima) resultaba peligrosa:
“Si se excedía al aplicar el ‘castigo’ y mataba al dañante o le causaba otros daños distintos de la pérdida del ojo, se arriesgaba a entrar en un carrusel de venganzas recíprocas a cargo de los respectivos clanes o linajes”.
Esta realidad fomentó la evolución hacia sistemas de justicia más formales y administrados por terceros imparciales, sentando las bases para los tribunales modernos.
En la actualidad, aunque la Ley del Talión no se aplica literalmente en ningún sistema legal moderno, su influencia persiste.
La idea de que el castigo debe ajustarse al crimen sigue siendo un principio rector en la jurisprudencia global.
Además, conceptos como la justicia restaurativa, que busca reparar el daño causado por el delito, pueden verse como una evolución sofisticada del principio básico del talión.
La Ley del Talión
- • En el Código de Hammurabi, la ley se aplicaba de manera diferente según la clase social. Si un hombre libre dañaba el ojo de otro hombre libre, perdía su propio ojo. Pero si dañaba el ojo de un esclavo, simplemente pagaba la mitad del valor del esclavo.
- •La frase “ojo por ojo” aparece tres veces en el Antiguo Testamento, en Éxodo, Levítico y Deuteronomio.
- •En la antigua Roma, la Ley de las XII Tablas permitía a las víctimas elegir entre aplicar el talión o aceptar una compensación económica.
- •El filósofo Immanuel Kant defendió una versión de la Ley del Talión en su obra Metafísica de las Costumbres, argumentando que era la única forma de determinar con precisión la naturaleza y cantidad del castigo.
- •Mahatma Gandhi criticó famosamente la Ley del Talión diciendo: “Ojo por ojo, y el mundo acabará ciego”.
- •En algunas culturas islámicas, el principio de qisas (retribución) permite a las familias de las víctimas de asesinato elegir entre la ejecución del asesino, el perdón o la aceptación de una compensación económica.