Estimado señor empresario: le escribo en nombre de un grande de España que ahora atraviesa por dificultades. Se trata del ilustre Luis Bárcenas, otrora senador y contable del Partido Popular, ahora en el Gobierno. Una serie de insidias le han hecho caer en desgracia. Ha debido de perder los 38 millones de euros que, como explicó ayer a la Justicia, ganó honradamente con el sudor de su frente. ¿Qué luego pegó un pufo a Hacienda y lo desvió a paraísos fiscales? Sea como fuere, todo es legal: la reciente amnistía fiscal ha dejado su expediente como una patena.
Asunto más delicado es el de su despido en el Partido Popular. Aunque en teoría este se produjo en 2010 (así lo aseguraron los dirigentes populares, cuando el escándalo del ‘caso Gürtel’), en realidad, como él mismo ha denunciado, se ha producido semanas atrás. Y de un modo irregular. Se ha tratado de un despido improcedente. Por todo ello, hace unas horas, se ha visto obligado a apuntarse al paro…
¿Podemos permitir esta sangrante situación en un grande de España? Señor empresario, en su fábrica hay sitio… Aunque sea un mini job de nada. Total, por uno más…
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
