
Lo que ayer anunciaba como una posibilidad, se ha cumplido con toda su crudeza: hoy la birra de cerveza nos la han metido con embudo los alemanes a los madridistas. Un chorreo en toda regla. Sí… pero yo creo. Creo en la remontada. Creo en la Décima.
Así que, odaliscas teutonas, gracias por las pintas servidas con generosidad estas dos noches, pero pagamos la cuenta y volvemos a casa. Jugamos en el Bernabéu. Toca vino añejo, toca casticismo, toca tradición. Toca sacar al Cid después de muerto. Es lo que tenemos los españoles fatalistas, tan aficionados a la épica. Los culés no creerán, pero yo sí lo hago. Y, diciéndolo, me expongo una vez más a hacer el ridículo.
Noventa minutos en el Bernabéu son muy largos… y estoy hasta los huevos de codillo y birra. Quiero quijotismo cañí. ¡Hala Madrid!
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
