
Estas preguntas van dirigidas a vosotros, madridistas críticos con Iker Casillas con tal grado de intensidad que parecéis rezumar odio contra quien ha sido y es una leyenda en nuestro club. Evidentemente, me refiero a la gente corriente y a la que no le importa debatir, no a los palurdos nazis conocidos como Ultras Sur. Esa gentuza no merece la pena. Empiezo con la gran pregunta: ¿Por qué?
¿Por qué ese rechazo furibundo contra un jugador criado en la casa, madridista pata negra y que ha ganado todo con la camiseta del Real Madrid? ¿Todo se reduce a que no era del agrado de vuestro amado Mourinho, a que os creéis como Santa Ley todas sus rastreras insinuaciones, jamás expresadas de frente? ¿Es verdad que Adán estaba mejor que Casillas? ¿O el cambio obedecía a otros motivos? Porque… ¿dónde está hoy Adán, pobre chivo expiatorio?
¿Es porque “traicionó” a sus compañeros al intermediar ante Xavi tras la tensión de los Madrid-Barça de hace tres años? ¿Y está mal que el también capitán de la Selección Española quiera poner paz entre compañeros, aunque sean de clubes diferentes? ¿Somos animales irracionales, esto es una guerra? ¿O hablamos de deporte, de valores como el compañerismo? ¿No lo reconocieron así quienes premiaron a Iker y Xavi con el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes, el más global y prestigioso de nuestro país, precisamente por ese testimonio de amistad y compañerismo por encima de los colores? ¿Qué ejemplo queremos dar a los niños? ¿El de dos tíos que se pican en el campo y jamás vuelven a cruzar palabra? ¿O el de dos amigos que dejan en el campo la rivalidad de club y luego se unen para, con sus compañeros, darnos un Mundial y dos Eurocopas y hacer tocar el cielo a todo un país? ¿El deporte es odio? ¿Esa es vuestra filosofía de vida?
¿Es porque tiene amigos periodistas? ¿Y una novia periodista…? ¿Por eso ya es, de un modo palmario, “El Topo”? ¿No tenían amigos periodistas Hierro, Míchel o Roberto Carlos, por citar ejemplos contemporáneos? ¿No ha habido siempre filtraciones desde el vestuario del Real Madrid, y de toda la vida, también antes de nacer Casillas? ¿No han sido muchas veces los entrenadores los que han filtrado cosas? ¿Y el propio club, con sus directivos al frente, según sus intereses? ¿No contaba Mourinho con su propio jefe de prensa, un tal Eladio Paramés, ese títere que se metía con todo el mundo, incluida la afición del Real Madrid?
¿No será porque el único hecho comprobado es que Casillas, ejerciendo como un gran capitán, jamás ha dicho esta boca es mía? ¿No será porque públicamente siempre ha mostrado su respeto y admiración por todos sus compañeros, incluido Diego López, al que todos reconocemos como un portero sensacional y un tío de la casa? A todo esto, ¿por qué nadie tiene valor de criticar a Cristiano Ronaldo, que no ha disimulado de un modo público su animadversión por Mourinho? ¿Es porque es la gran estrella de los últimos años? ¿Por eso sí se pudo machacar a Pepe, cuando simplemente pidió al entrenador respeto hacia el capitán? ¿Solo es porque a Pepe ya se lo “ha llevado por delante” un joven tren llamado Varane?
Sin declaraciones conocidas ni hechos comprobados que demuestren la “traición” de Iker Casillas, ¿cómo osáis a insultar y pedir la marcha de la gran leyenda madridista, junto a Raúl, en las dos últimas décadas? ¿Todo por una fidelidad ciega a un Mourinho que ha envenenado la convivencia en el club como nadie en 111 años de Historia? ¿Todo por un señor que ahora se encuentra aliviadísimo y feliz en su amada Premier, refiriéndose a Madrid como “la capital del cine”?
Pues yo no os compro la película de ciencia ficción o de espionaje. Me quedo con la realidad que se ve, se toca y se siente. Iker Casillas, como Raúl, es madridismo puro y en esencia.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
