
Eres madrileño y te deja indiferente saber que en tu ciudad se quiere multar a quienes piden para comer y han de dormir sobre un banco. Eres español y te permites echarte las manos a la cabeza por los muertos en la fosa común de Lampedusa al tiempo que hablas de “asaltos” en Ceuta y Melilla. Eres católico y no te supura el hecho de que el Papa haya recibido a Teodoro Obiang, el sátrapa que esclaviza a su pueblo en una Guinea Ecuatorial donde se construyen iglesias esplendorosas a la vez que son asesinados sacerdotes incómodos (y no hablamos de ejemplos difusos; te doy un nombre: Jorge Bita). Eres madridista, culé o atlético y no te dice nada que a tu equipo lo patrocine una dictadura donde se masacran los derechos humanos.
Eres madrileño y solo te interesa que no te frían a impuestos. Eres español y solo exiges pan y curro para los tuyos. Eres católico y únicamente clamas por la libertad religiosa de tu Iglesia. Eres madridista, culé y atlético y lo único que te importa es que la pelotita toque la red, resbalándote saber de dónde proviene el dinero que paga tanto despilfarro.
Abre los ojos. Mira a tu alrededor. Hay cosas que también importan más allá de tu ombligo. Actúa. O, al menos, indígnate.
Despierta.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
