La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Impulso social no es el partido católico español

En las últimas horas, por parte de varios de los seguidores de Impulso Social, me han caído calificaciones como ignorante, tonto, acomplejado, manipulador, demagogo, mentiroso, malvado, partidista, desconocedor absoluto de lo que es la Iglesia e incluso topo anticatólico. Y todo por decir que este partido, que concurrirá a las elecciones europeas aunando en una coalición a Alternativa Española (AES), la Comunión Tradicionalista Carlista (CTC) y Familia y Vida (PFyV), incurre en la xenofobia. Sin embargo, creo que solo me he limitado a aplicar la declaración con la que la RAE define este concepto: “Odio, repugnancia u hostilidad hacia el extranjero”.

Evidentemente, ellos me dicen que son muy buenos cristianos y que, dentro de esa coherencia, es lógica su propuesta de regular la inmigración en cupos según la procedencia de quienes llegan hasta nuestras fronteras, teniendo la prioridad los hispanoamericanos, “pues comparten con nosotros lengua, cultura y religión, adaptándose mejor a nuestras costumbres”. Pero, y ahí es donde no me puedo callar, ¿cómo es posible que digan tamaña barbaridad y encima la quieran amparar en el Evangelio? A nivel de fe, todo cristiano debería tener claro que hay que ayudar al que sufre sin preguntarle por su condición y, mucho menos, por su fe. Que lean al Papa Francisco, que define la Iglesia como un hospital de campaña en el que se atiende a todas las víctimas sin remitir a estas pregunta alguna sobre aquello en lo que creen. La dignidad humana por encima de todo. De todo. ¡Faltaría más!

Pero es que, a nivel político, argumentar eso es desconocer el Estado en el que vivimos, que gracias a Dios es una democracia aconfesional… Se adopte la política migratoria que se adopte, jamás podría esta estar condicionada por parámetros subjetivos, sean los que sean. Y, por cierto, ya que me acusan de tergiversar: ¿no es evidente que a España llegan los más desfavorecidos de África antes que los de América? Claro que vienen muchos americanos, pero estos lo hacen en avión y no en patera… Desgraciadamente, la frontera entre EEUU y México es la que padece el triste espectáculo que en Europa se ve en Ceuta, Melilla o Lampedusa. Aquí llegan miles de personas desesperadas, que huyen de la guerra, el hambre y la desesperanza; en definitiva, de una muerte asegurada para ellos y sus familias. ¿A estos les tenemos que decir que se echen a un lado y que hay un cupo cultural, lingüístico y religioso que está por delante de ellos? ¿Y eso, insisto, lo amparamos en el Evangelio de Jesús de Nazaret? ¿E insistimos en que no xenófobo? Claro, al cristiano que habla español de Ecuador no le vemos como un extranjero, pero, ¿podemos decir lo mismo del negro o el árabe musulmán? (Como si no hubiera negros y árabes cristianos, por cierto).

No, no y no. Por mucho que lo promuevan ciertos grupos de interés, algunos de ellos lobbies descarados, Impulso Social no es el partido católico español. Presumirán de ser “próvida y profamilia”, pero poner en un lugar secundario a las familias cuya vida más está hoy en entredicho es, además de xenófobo, anticristiano.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

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Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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