La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Pactar para servir

Creo que no es demasiado aventurado decir que una de las grandes conclusiones de las autonómicas y municipales del 24-M será que se han acabado los gobiernos monocolores; en este caso, el azul gaviota que lleva cuatro años dirigiendo tres cuartas partes de España. Diría lo mismo si fuera el rojo puño y rosa: será una buena noticia. Las mayorías absolutas garantizan estabilidad, sí, pero para que un partido político desarrolle su programa de máximos, ignorando sin más los postulados de buena parte de la sociedad. La que no le ha votado, pero que sigue siendo igualmente ciudadanía. Esa a la que, cuatro años después, el otrora Goliat ciego vuelve a mirar, acariciar y mimar.

Creo que ya no cuela. Todo parece indicar que PP y PSOE, con UPyD e IU en fuera de juego esta vez (España los necesita a ambos), tendrán que pactar en las comunidades y pueblos de España con Ciudadanos y Podemos. Habrá de todo, pero es casi seguro que veremos muchos ejecutivos mixtos. Que eso sea una buena o una mala noticia está por ver: dependerá, al fin y al cabo, de las personas. ¿Mi anhelo? Que las alianzas de gobierno nazcan del diálogo sincero y no del afán de poder. Que haya una vocación de servicio al ciudadano y no un conchaveo en el que se repartan cargos y golosinas. ¿Una utopía? En la mayoría de los casos, seguramente sí.

Pero que nuestros políticos no piensen que las zafias astracanadas les saldrán gratis. Es tiempo de altura de miras, generosidad y pasos cortos. Si el PP y el PSOE, es un decir, se convierten en instrumentos aplicadores de Ciudadanos y Podemos, en las próximas elecciones cederán el paso a las nuevas fuerzas. Si, por el contrario, Ciudadanos y Podemos se convierten en un juguete consentidor del PP y el PSOE, la gente volverá al original antes que a la copia. Y ahí sí, estoy seguro, UPyD e IU (que en su día aprovecharon el descontento que se evidenció con el 15-M y que hoy han quedado petrificados ante sus respectivos primos hermanos) aprovecharán el desencanto y volverán a ocupar su lugar natural.

Sea como fuere, en estas elecciones solo pido un deseo. Sé que es plenamente utópico, pero lo expreso: que ningún representante público implicado en un caso de corrupción mantenga su puesto. Eso debería quedar en manos del Estado y la Justicia, pero, como lo cierto es que esa vigilancia falla estrepitosamente en tantas ocasiones, queda en manos del ciudadano. De ti y de mí, de todos: fuera todos los tunantes que no pudieran figurar en las listas del Partido Decente.

Artículo publicado en Cuadrilátero 33, dentro del combate ‘De la España azul a la España multicolor.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

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Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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