La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Mi España es la de Felipe VI

El discurso de Navidad que Felipe VI pronunció ayer fue, simplemente, el relato de la España en la que quiero vivir. Y que no es pequeña, pues en ella entramos todos los que anteponemos la concordia y el sano diálogo a la confrontación y el rechazo del otro. Basta echar un repaso a los ladridos de algunos de los políticos que han “valorado” el discurso del Rey: “El ciudadano Felipe de Borbón demostró ayer que no pisa el mismo suelo que la mayoría social. Habló de un país fantasioso, no del real” (Alberto Garzón, IU). “El rey agradece a Pablo Iglesias Juego de Tronos poniéndose una corbata morada. Lo próximo, entender qué significa soberanía popular” (Juan Carlos Monedero, Podemos). “No se puede utilizar a la mayoría para ahogar los anhelos de la minoría que representa Cataluña” (Artur Mas, presidente de la Generalitat en funciones). “Ayer se produjo una imagen indecente del Rey dando lecciones de democracia en el salón de un palacio más grande que la mayoría de las casas de las personas que dice representar” (Gabriel Rufián, ERC).

No voy a centrarme en la imbecilidad que supone centrar las críticas en que el discurso fuera en el Palacio Real. Solo un mínimo comentario: a diferencia de La Zarzuela, el Palacio Real lo podemos visitar todos cuando queramos, es absolutamente accesible como patrimonio histórico nacional y el coste de su entrada va a parar a los bolsillos de todos los españoles; por lo que sí, es nuestra casa mucho más que La Zarzuela. A lo que voy es a que Felipe VI habló de altura de miras, de generosidad, de sentarse a la mesa a hablar de verdad, de la posibilidad de decirse orgulloso de sentirse español y no ser mal visto por ello (y más cuando otros alcanzan el orgasmo públicamente con sus “símbolos nacionales” y nadie les llama paletos) y, algo esencial, la obligación de conocer nuestra Historia. ¡Cuántos males nos ahorraríamos no ya si nuestra ciudadanía conociera a Cánovas del Castillo o a Felipe V, sino al menos a Adolfo Suárez, Santiago Carrillo, Nicolás Redondo Terreros, Marcelino Camacho o el cardenal Tarancón!

Nos ahorraríamos tener unos políticos como los que padecemos actualmente; gentes que se atribuyen “la voz del pueblo” o que dicen representar “el sentir de la calle” y que ni siquiera caen en la cuenta de que los españoles somos plurales de verdad, afirmándolo solo en las campañas electorales y como parte de un discurso, este sí, casposo y poco creíble. Si esto fuera así, Alberto Garzón, ese ente angelical al que muchos atribuyen gran capacidad política, no se permitiría escribir esto en su Twitter, y mucho menos hoy, día de Navidad: “El 73% de estadounidenses cree que la madre de Jesús era virgen y el 74% que un ángel anunció su nacimiento #ciencia. Claro que el dato es real (del PEW Research Center)… Lo indecente es ridiculizar una creencia íntima de millones de personas en todo el mundo. Y aquí, en España. En serio, ¿este personaje conoce a los españoles? ¿Por qué despreciar de un modo tan rastrero a personas que, aunque no lo crea, acuden a las urnas lo mismo que el que llora de risa leyendo Mongolia? Es fácil: ni repara en su presencia, es como si no existieran. Porque no son de “los suyos”… No son pueblo, no son calle.

En todos los partidos políticos hay “líderes” de la talla del señor Garzón: hablan de la “España real”, pero les importan tres narices los que jamás les votarán. Por eso yo lo tengo claro: la apelación a la concordia, al respeto y al conocimiento de quiénes somos (todos, ayer, hoy y mañana) no es cuestión baladí. Es el meollo de lo que pasa y pasará. Mi España es la de Felipe VI.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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