La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Gobernar, ¿para qué?

Escribo este artículo sin retranca ni ironía. Quiero creer que Pedro Sánchez se metió en política por la pasión de defender lo público y promover la equidad en nuestra sociedad; es decir, por ser socialista. Por eso mismo, una vez que ha alcanzado el liderazgo de un partido esencial en la historia de España como es el PSOE, no dudo de que ese mismo afán presidirá sus desvelos ahora que se ha presentado a unas elecciones generales con el fin de ser presidente del Gobierno. Sin embargo, intuyo que, con los resultados que depararon las urnas, la voluntad de los españoles no es la que podría definir una coalición entre su partido, Podemos y distintas fuerzas partidarias de romper con la Constitución y la unidad de España.

Pero es que, yendo más allá, el propio Pedro Sánchez ha repetido siempre que el PSOE está por la reforma y no por la ruptura. Es decir, que hay que mejorar la Constitución, no abolirla y echarse al monte de la aventura que supondría elaborar una nueva en un tiempo de crisis, sin consenso y con políticos de mucha menos altura de miras que los que impulsaron la Transición, tan denostada injustamente por muchos. Siendo esto así, ¿con qué compañeros de viaje habría de recorrer el camino de gobernar un país tan complejo como España? ¿Con el Podemos que, directamente, preconiza un cambio de régimen y cuyo líder, reiventándose una vez más, exige la vicepresidencia y varios ministerios clave? ¿Con la IU-Unidad Popular que no puede ni sentarse a hablar con los de Podemos y mantiene su mismo discurso rupturista? ¿Con la ERC o la camuflada Convergencia que se han declarado insurrectos ante el Estado, es decir, ante el conjunto de los ciudadanos españoles? ¿Con el PNV que, según hemos visto esta semana, quiere volver a los tiempos de Ibarretxe?

Entiendo que Pedro Sánchez no quiera permitir cuatro años más de gobierno de un PP de Mariano Rajoy que está en sus antípodas ideológicas (aunque les unan ideas esenciales que ambos ignoran por el eterno rédito electoral). Sabe que, de hacerlo, el PSOE podría caer en el abismo por una generación. Entonces, ¿por qué no unas nuevas elecciones que aclaren el panorama? Parto de la base de que sería una mala noticia y de que es penoso que no se pueda concretar lo que han dirimido los ciudadanos, pero hay que analizar si lo que puede estar por venir ante el panorama actual puede ser peor.

¿Piensa Pedro Sánchez que el PP podría verse fortalecido en una nueva cita electoral y él verse superado por Pablo Iglesias? Seguramente, pero, ¿por qué no confiar en las propias fuerzas, la bondad que considera que tienen sus ideas y esperar a que los ciudadanos de izquierdas vean que a lo mejor Podemos, por lo que se ha visto desde hace año y medio, y más en este mes, no es lo que pretende ser? La disyuntiva es esta: o lanzar de nuevo la moneda al aire o agarrarte a ella y unirte con quienes te desprecian y te harán caminar hacia donde no quieres. Es maravillosa la política para llevar a cabo tu proyecto de servicio a tu sociedad. Pero, ¿gobernar solo por gobernar? ¿Para qué?

Artículo publicado en Cuadrilátero 33, dentro del combate El gobierno a la portuguesa que Iglesias ofrece a Sánchez.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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