El falso reinado de las gordas

Crystal Renn, una de las pocas modelos que se precia por la generosidad de sus curvas, se queda boquiabierta al ver cómo le pasan el Photoshop

El falso reinado de las gordas
Glamour/Ford.

Aluciné. Cuando vi las fotos, creo que estuve callada durante cinco minutos, boquiabierta

En los últimos tiempos, el mundo de la moda ha tirado de modelos de talla grande. Editoriales en revistas, incursiones en la pasarela… Pero a pesar de la imagen que se quiera vender o la polémica que genera la delgadez, la realidad es que en la moda, las flacas ganan.

La última «víctima» de sí misma es la modelo Crystal Renn, una de las poquísimas top que se sale de las medidas estándares. La polémica viene tras protagonizar unas imágenes para Fashion for Passion, en las que la modelo aparece mucho más delgada.

Como publica Amaia Odriozola en ABC, la primeras voces críticas (incluido The New York Post) se cuestionaban si la modelo había cedido de nuevo a las exigencias de la talla: ¿Ni siquiera ella, que escribió un libro («Hungry: A Young Model’s Story of Appetite, Ambition and the Ultimate Embrace of Curves») sobre la tragedia de vivir con hambre, mantiene sus curvas?

Pero nada más lejos de la realidad. Crystal sigue en las suyas y ahora la polémica enfoca hacia otro lado: la industria de la moda. Han salido a la luz las fotos del «making of» de la sesión, y si las comparamos con las publicadas, podríamos decir que falta casi media Crystal.

Después de la publicación de las fotos, el agente de Crystal en la agencia Ford confirmó que la modelo mantiene su saludable talla 42, y la propia modelo ha querido salir al paso de la polémica: «Aluciné. Cuando vi las fotos, creo que estuve callada durante cinco minutos, boquiabierta. No sé qué se ha hecho a esas fotos o quién lo ha hecho, pero a mí me parecen retocadas. Y ojo, siempre se retoca, pero no me conviertas en algo que no soy», ha dicho al a revista Glamour.

El fotógrafo, Nicholas Routzen, ha defendido las imágenes. Asegura que la apariencia de Crystal se debe únicamente al ángulo en que se tomó la foto y que no hizo «nada que no haría a ninguna otra persona. Me pagan para hacer que las mujeres se vean bellas».

«Tras pasar un desorden alimenticio, no me atrae tener un cuerpo delgado. No aspiro a ello», dice la modelo. «Estoy más sana que nunca. He vuelto a introducir el ejercicio en mi vida (me llevó siete años ser capaz de volver al gimnasio por el ejercicio extremo que practiqué durante mi anorexia). Y me siento fantástica». La enésima polémica sobre el cánon estético de nuestra era está servida.

Una modelo hecha a sí misma
Crystal fue descubierta en su Missisipi natal cuando tenía 14 años. Se le veía potencial como modelo y se le pidió que adelgazara casi un tercio de su peso. Y lo hizo. El resultado, la modelo perdió 15 kilos en tres meses, consiguió la ansiada talla cero y triunfó sobre las pasarelas. Sin embargo, los desórdenes alimenticios y la sensación de hambre y culpabilidad, hicieron que Crystal decidiera parar cno su dieta extrema y disfrutar de la vida ganando peso. Con 32 kilos de más y recuperada de su anorexia, Crystal volvió de nuevo con fuerza al mundo de la moda, presumiendo como casi ninguna otra, de sus curvas.

Ahora, contar con Crystal en una revista suma puntos ante las lectoras y da una sensación de apuesta por la belleza más valiente. Pero, ¿de verdad?

 

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