EL VIAJERO IMPENITENTE

Medina, el pueblo donde viven Bill Gates y Jeff Bezos, no tiene dinero ni para pagar sus servicios públicos

Medina, el pueblo donde viven Bill Gates y Jeff Bezos, no tiene dinero ni para pagar sus servicios públicos
Jeff Bezos con Bill Gates. PD

El valor medio de las casas en la localidad estadounidense de Medina es de casi US$2,8 millones.

Suyo es el séptimo código postal más rico de todo el país.

No en vano, allí viven dos de las personas más adineradas del mundo: Bill Gates, cofundador de Microsoft, y Jeff Bezos, el accionista mayoritario de Amazon.

En este pequeño pueblo tranquilo y alejado del bullicio de Seattle (en el estado de Washington, noroeste de EE.UU.) residen unas 3.000 personas con una renta per cápita media cercana a los US$190.000 al año.

Escondidas entre su vegetación y a los pies del lago Washington se levantan gigantescas mansiones con todo tipo de lujos.

La de los Gates es tan grande y famosa que tiene hasta su propia página en Wikipedia.

Según medios locales, cuenta con 24 baños, uno por cada invitado que podría sentarse a cenar en el salón, de casi 100 metros cuadrados.

Medina es un pueblo de ricos que ofrece una calidad de vida «insuperable», según sus autoridades.

Y aun así, la localidad está a punto de naufragar financieramente.

De momento las arcas proyectan un déficit de US$500.000 para el próximo año, que puede llegar a los US$3,3 millones en cinco años si la situación no cambia.

Esto es Medina, muy cerca de Seatle.

Baja recaudación

El problema es que pese a que los habitantes de Medina y sus propiedades tienen un alto valor de mercado, los impuestos que gravan la vivienda tienen un límite.

Sólo pueden aumentar un 1% al año y eso, para los gastos a los que tiene que hacer frente el pueblo -policía, bomberos, asistencia médica, parques y áreas naturales, tribunales municipales, permisos, etc.- no es suficiente.

«El ingreso total de impuestos a la propiedad de la ciudad en 2019 será de US$2,8 millones y un aumento del 1% solo generaría US$28.000 adicionales en 2020, una cifra que no cubre el creciente costo de los servicios», explica el documento enviado a los habitantes de Medina.

El impuesto sobre las casas o impuesto predial es una de las principales fuentes de recaudación de dinero para una alcaldía. Por eso es tan importante.

«Puede que le resulte difícil imaginar que la ciudad no tenga suficientes ingresos para mantener los niveles de servicio actuales, particularmente en esta economía. Esto es porque aunque el valor de las propiedades continúa aumentando, los ingresos de la ciudad no lo hacen al mismo nivel».

Así que este mes de noviembre, Medina organizó una votación pública entre sus vecinos para decidir si se sube la recaudación o se recortan algunos de sus servicios.

La subida media para cada casa es de US$50 al mes, según cálculos del propio ayuntamiento.

Una cifra asumible según la renta per cápita de sus habitantes, pero está por ver si aceptan pagar voluntariamente un aumento en un estado con larga tradición de bajos impuestos.

Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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