LA GUERRA EN UCRANIA ENTRA EN UNA NUEVA FASE

Rusia avanza en cuatro frentes en Ucrania tras conquistar 500 kilómetros cuadrados desde el inicio del verano

Las fuerzas rusas han logrado avances territoriales récord en cuatro sectores clave del frente, acentuando la presión sobre Kiev y redefiniendo el pulso militar del conflicto

Zelensky, Putin y Trump
Zelensky, Putin y Trump. PD

Hasta la frontera administrativa del Donbás.

Ese es el objetivo.

Este jueves, 17 de julio de 2025, el conflicto entre Rusia y Ucrania vive uno de sus momentos más delicados desde el inicio de la invasión.

Las tropas de Vladimir Putin han dado un zarpazo al territorio ucraniano, protagonizando la mayor conquista territorial en más de un año, con la toma de más de 500 kilómetros cuadrados durante el verano.

Este avance, registrado principalmente en cuatro sectores del frente, marca una nueva dinámica en la guerra y pone a prueba la capacidad de resistencia de las fuerzas ucranianas.

El ejército ruso ha centrado sus esfuerzos en las regiones de Donetsk, Járkov, Sumy y zonas aledañas a ciudades como Pokrovsk y Kostyantynivka.

Según plataformas independientes de seguimiento como DeepState, estos avances suman ya 556 kilómetros cuadrados solo en junio, lo que representa un crecimiento del 25% respecto al mes anterior y el mayor desplazamiento de líneas desde noviembre de 2024.

  • En Donetsk, los ataques se concentran entre Pokrovsk y Velyka Novossilka. Moscú ha desplazado más de 100.000 efectivos en este sector estratégico.
  • Al norte, en Sumy, Rusia ha avanzado entre 10 y 12 kilómetros dentro del territorio ucraniano, aunque la resistencia local ha logrado contener nuevos impulsos ofensivos.
  • En Járkov, los combates se han intensificado cerca de Kupiansk y zonas fronterizas, con la toma de pequeñas aldeas por parte de fuerzas rusas.
  • En las inmediaciones de Pokrovsk, objetivo logístico fundamental para Ucrania, los asaltos se suceden desde hace meses, aunque la conquista total parece lejana a corto plazo.

La estrategia rusa es clara: presionar simultáneamente varios sectores para desgastar al ejército ucraniano y consolidar zonas tapón que dificulten las rutas de suministro enemigas.

Un avance lento pero sostenido

A pesar del importante número de kilómetros conquistados recientemente, los expertos subrayan que el avance ruso es metódico y fragmentado. El empleo masivo de drones ucranianos ha obligado a Moscú a renunciar a grandes operaciones blindadas, optando por ataques persistentes con pequeños grupos de infantería que se desplazan a pie o en vehículos ligeros.

Este tipo de ofensiva limita tanto las bajas como los riesgos logísticos para Rusia pero ralentiza considerablemente el ritmo. Los cálculos actuales indican que Moscú necesitaría más de dos años para ocupar completamente Donetsk al ritmo actual y más de setenta años para controlar toda Ucrania.

El impacto en la moral y logística ucraniana

La pérdida acumulada de terreno supone un golpe moral para Kiev y complica sus ya mermadas capacidades logísticas. El ejército ucraniano afronta una falta crónica de personal y munición mientras intenta sostener varias líneas defensivas bajo una presión constante.

  • La erosión paulatina del frente dificulta el envío regular de refuerzos y suministros vitales.
  • Las ciudades clave como Pokrovsk y Kostiantynivka se mantienen bajo asedio constante; su caída supondría un revés mayúsculo para Ucrania.
  • Ambos bandos sufren fatiga material y humana tras más de tres años ininterrumpidos de conflicto.

El contexto internacional: ultimátum estadounidense y estancamiento diplomático

La aceleración rusa coincide con una renovada presión internacional. El presidente estadounidense Donald Trump ha lanzado un ultimátum público: «Si Rusia no pone fin a la guerra en 50 días, enfrentará sanciones económicas masivas», incluyendo aranceles del 100% sobre productos rusos e incluso sanciones secundarias dirigidas a socios comerciales internacionales. La OTAN, por su parte, estudia nuevas inyecciones de armamento para Kiev financiadas por los países europeos.

Sin embargo, este endurecimiento diplomático llega cuando las negociaciones están totalmente estancadas. Rusia podría estar usando este margen temporal para reforzar sus posiciones antes del posible endurecimiento occidental. La ofensiva actual responde no solo a criterios militares sino también políticos: consolidar ventajas antes de cualquier eventual nueva ronda negociadora o sancionadora.

Escenarios posibles: ¿camino hacia un nuevo punto muerto?

El balance general sigue favoreciendo a Moscú en cuanto a control territorial pero no se vislumbran avances rápidos o conquistas decisivas a corto plazo. Las líneas defensivas ucranianas resisten en núcleos urbanos clave gracias al empleo masivo de drones y artillería precisa, aunque su capacidad para sostenerse es incierta si continúan los ataques simultáneos en varios sectores.

En el horizonte inmediato:

  • Es probable que Rusia mantenga su táctica actual: avanzar lentamente pero asegurando cada posición conquistada.
  • Ucrania intentará aguantar las líneas actuales hasta que lleguen refuerzos occidentales o cambien las condiciones políticas internacionales.
  • El frente puede estabilizarse temporalmente si las amenazas económicas occidentales surten efecto sobre Moscú o si ambos bandos sufren un mayor desgaste operativo.

La guerra entra así en una fase donde cada kilómetro cuenta tanto como cada día ganado o perdido en el tablero diplomático internacional. La presión sobre Kiev aumenta mientras Rusia explota cualquier debilidad ucraniana con precisión quirúrgica y paciencia estratégica. El verano ha traído el mayor avance ruso desde hace meses, pero también nuevas incógnitas sobre hasta dónde puede llegar Moscú antes de toparse con límites logísticos o políticos insalvables.

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