El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Padres Camilos, ¡mil gracias!

PADRES CAMILOS, ¡MIL GRACIAS!

Anteayer, martes, dieciséis de los corrientes mes y año, fui a y vine de Tres Cantos. El propósito de mi viaje no era otro que hacer fotocopias de las revistillas de Navarrete que fueron publicadas durante los años 74 y 77 (de Sexto curso de E. G. B. a Octavo), que fueron los que yo estuve estudiando en el Seminario Menor que los Padres Camilos regentaban entonces en la citada población riojana. Pretendo escribir una novela sobre esos tres años, que yo identifico con mi cielo en la tierra, y consideraba que esa información era crucial para idear algunas de las tramas secundarias del relato. Había quedado a las doce horas con el Padre Moisés Prieto, que se presentó puntual a la cita (este menda ya había hecho acto de presencia en el Centro de Humanización de la Salud con casi tres cuartos de hora de antelación). Una vez acudimos a la casa comunitaria, entramos en el archivo de la Orden y fuimos al anaquel pertinente, me llevé una soberana decepción, porque comprobé que los volúmenes de las revistillas que me interesaban, los correspondientes a los años arriba señalados, brillaban por su ausencia.

Mientras andaba leyendo en la biblioteca los números que conformaban los volúmenes correspondientes a los años 69-70 y 70-71, inopinadamente, hizo acto de presencia el Padre Jesús María Ruiz, a quien estreché su diestra y celebré que estuviera, si no del todo, casi recuperado de su pasado problema de salud. Él medió o fue quien se encargó de ratificar las indicaciones que ya había señalado el gerente del establecimiento o institución, José Manuel Martínez, de viaje en Valladolid, y que ya conocían Rosa y Feli, las secretarias; y quien me invitó a comer con los miembros de la Comunidad presentes: amén de los mentados, Manuel, vestido de enfermero, un peruano (zumbón) y un burkinés (cuyas gracias de pila —les pido disculpas a ambos por ello— he olvidado), Francisco y su cuidador, un “gato” (que no lo es en sentido estricto —y ahí va otro perdón, porque ahora no recuerdo ni su nombre ni su primer apellido—, pero con quien hablé y hablé, mientras servidor andaba haciendo copias a doble página, sobre todo, y me llamó parlanchín —con razón, porque, habitualmente, apenas cruzo palabras con nadie, salvo los saludos de rigor, pero, durante la comida, no paré de darle a la mui o sin hueso—), Cirilo (que bajó, después de comer, a hacerme una visita a la biblioteca —lo propio hizo Moisés— y allí estuvimos charlando un rato).

Me llevé una grata sorpresa al comprobar que había una foto en el volumen de los años 70-71 donde identifiqué, claramente, a mi difunto hermano José Javier; y otra, al comprobar que, como había sospechado por la mañana, en el bar, andaba por allí, (brin)dando apoyo espiritual, un excompañero mío de Navarrete, Bernardino Lozano (cuando él hacía Octavo yo estaba en Sexto), que fue mi cicerone mientras recorría a su vera el nuevo edificio anejo, me llevó en coche a la estación ferroviaria y me regaló una botella de vino del Santo y Gigante Camilo.

A pesar de que lo que pretendía encontrar allí, excompañeros (José Carlos Bermejo Higuera y José Luis Álvarez Santaolalla), a su vez, de viaje, y las revistillas, no los/as hallé, mi viaje a Tres Cantos fue gratificante, satisfactorio. Volví a comprobar que los Padres Camilos, peritos en educación y en generosidad con nosotros otrora (en mi caso hace más de cuarenta años), continúan siendo ahora los cuidadores expertos y religiosos liberales que fueron. Y, mientras viva, vivirán conmigo. En honor de todos ellos, ausentes y presentes, finados y vivientes, he urdido la décima que sigue y he titulado de esta guisa: “¿Vive alguien tras haber muerto?”.

¿VIVE ALGUIEN TRAS HABER MUERTO?

“Así como el ignorante está muerto antes de morir, el hombre de talento vive aun después de muerto”.

Publilio Siro

Así como el ignorante
Muerto está antes de que muera,
Pues su cabeza anda huera,
El de talento elegante
Vive un presente constante
Aun después de haber finado
Sus días o terminado
Su larga o corta existencia.
Por su buida competencia
Nunca será eliminado.

Ángel Sáez García
[email protected]

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

Lo más leído