Artículo de opinión

Opinión: Seguimos atrapados y sin salida

Opinión: Seguimos atrapados y sin salida
Crisis humanitaria en Venezuela PD

No se trata de un comentario de cine. Nada que ver con Atrapado sin salida, el film estadounidense de 1975 del director checo Milos Forman, multipremiada, ganadora de cinco Oscar y cinco Globos de Oro por mejor película, director, actor, actriz y guion adaptado entre otros premios y nominaciones.

Aunque nuestras escenas seguramente ganaran varios premios, cuando esta historia termine y seguramente se harán varias películas. No señores. Hablo de Venezuela. Donde yo vivo. Cada cierto tiempo, repito con adaptaciones este artículo.

Ya no es negocio emigrar, aunque siempre me he resistido a irme. A mis 57 años, no es imposible hacerlo. El asunto es que muchos ya sabemos lo que significa y que en principio no podremos mantenernos de nuestras profesiones.

La pandemia mundial afecto terriblemente esa posibilidad.

Más razones para sentirnos así: Atrapados y Sin salida.

Los venezolanos estamos en un dilema: “Morir de hambre, de muerte violenta, de desidia por no tener los medicamentos o no poder comprarlos o irnos, los que puedan”. Ya ni eso es fácil. Los pasajes rondan el cielo inflacionario. La amenaza xenofóbica además te obliga a pensarlo, sobran ejemplos de lo sucedido en Ecuador, Perú, etcétera.

Y ahora el COVID-19, te lleva a la reflexión: ¿Sufrirlo en el extranjero sin derechos o enfrentarlo con todos los riesgos en tu tierra, donde al menos tendrás familiares y derechos que reclamar?

Es la Quinta columna que publico con este título. Lo hice en enero y agosto del año 2017. Otra en 2018, octubre 2019 y la que usted lee.

REALIDAD

Seguimos teniendo un país, con dos visiones, fuertemente enfrentadas. En estos 21 años, falsamente “revolucionarios”, el único sector que había sido favorecido era el BANCARIO (Ya no es así). El militar, la alta cúpula, prevalece y el cogollo del anillo más pequeño de la dictadura.

El gobierno sigue teniendo ventajas. El pueblo en las provincias, es de memoria frágil y eso, también conspira contra un cambio en el país. El cuarto de Guerra del gobierno produce eventos, uno tras otro, que no permite al ciudadano detenerse a analizar. Cada situación es peor que otra y cuando no es así, la gente “agradece” y obvia que antes no existía esa complicación.

Del 2015 al presente la realidad ha cambiado. El sufrimiento cabalga por nuestras calles. Corre. Grita. El primer señalado es Maduro, el chavismo sin distinción. Los que hoy de ese sector se autocalifican de chavistas originarios, la ortodoxia, son considerados tan culpables como Nicolás.

Otros de la oposición son calificados de cómplices, de haber cohabitando con la organización criminal que nos gobierna. Hay un serio cuestionamiento del sector político. Mucha incredulidad. Si el gobierno fuera eficiente, la opción opositora no tendría ningún chance. De eso se trata el juego de la política: No los queremos porque no sirven. Algo de eso ocurre con la MUD, G4 o frente amplio, es lo mismo a los efectos. El oficialismo no es opción ni la oposición es alternativa. ¡Qué drama señores!

El país está en ruina económica, política y social. La crisis política ha impedido que la economía mejore. La caída del gobierno es originada por la CRISIS ECONOMICA. Mientras la gente se metía la mano en los bolsillos y podía comprar, viajar, gastar, el chavismo ganaba elecciones…” Hoy plantea hacer unas elecciones y seguir ganando gracias a la “trampa y la complicidad”, no al agradecimiento o retribución. Sucedió con Gobernaciones y Alcaldías.

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