En el exacto momento en que escribo, la ultraderecha alemana está a punto de tomar el poder en un estado de Alemania. La misma Alemania del nazismo. Por toda Europa corre la misma sensación, las derechas más allá de la derecha suben por doquier. Y sí, sé que esa ultraderecha alemana poco o nada tiene que ver con el partido de Meloni o el de Abascal.
Pero la izquierda europea, y no solo la izquierda, se pregunta como es esto posible, cómo Europa puede haber olvidado su pasado, cómo estamos (¡¡) dispuestos a repetirlo.
La respuesta es fácil: porque la izquierda que nos ha prometido el paraíso no ha cumplido sus altisonantes promesas, porque se ha perdido en un mar de peculiaridades que la ha alejado del obrero, ahora entregado a sus rivales más extremos para ver si ellos pueden conseguirles lo que no ha logrado la izquierda.
Que la izquierda ha abandonado sus postulados habituales lo manifiesta la inseguridad de algunas ciudades, que falten casas a pesar de repetidos anuncios de construir “millones” de pisos, que la medicina pública esté perdiendo profesionales (que se van en busca de sus paraísos privados), que los trenes no lleguen o que… o que los que tanto se han llenado la boca con promesas de limpieza, honradez y democracia estén abriendo camino en el sentido opuesto.
En España esto empezó en el ocaso de Felipe González. Añadamos a esto las joyas de Zapatero, inexplicadas a estas alturas, y el abandono notorio, irresponsable y culposo de Ceuta.
Ah, no se nos olvide que Pedro Sánchez esto lo hace voluntaria e intensamente para restarle votos al PP. ¿Que por qué crece la ultraderecha? @pedrodehoyos