Usan todo lo que esta su alcance, como parapeto.
Sin importarles un comino las vidas de los civiles.
rY todo incluye ambulancias, hospitales, sedes de ONGs, locales de la Onu y lo que sea.
Así son los terroristas.
A día de hoy, 25 de agosto de 2025, la Franja de Gaza vuelve a ser noticia por un ataque que ha sacudido a la comunidad internacional: al menos veinte personas, entre ellas cuatro periodistas que cubrían la situación humanitaria, murieron tras un doble bombardeo israelí sobre el hospital Nasser de Jan Yunis.
El suceso no solo reaviva el debate sobre la protección de la prensa en zonas de conflicto, sino que también evidencia el deterioro extremo de la infraestructura sanitaria y las acusaciones cruzadas entre Israel y Hamás sobre el uso militar de instalaciones civiles.
Un hospital desbordado, epicentro de la tragedia
El hospital Nasser, el mayor del sur de Gaza, se ha convertido en los últimos meses en un símbolo de la resistencia civil y médica bajo el asedio. Las cifras hablan por sí solas: más de mil pacientes en un centro diseñado para 340 camas, falta casi total de suministros básicos y personal médico exhausto. La tragedia golpeó el pasado lunes cuando un dron israelí impactó el cuarto piso del hospital, donde periodistas y sanitarios trabajaban para documentar la crisis. Minutos después, un segundo ataque alcanzó la zona cuando equipos de rescate y otros reporteros intentaban auxiliar a las víctimas.
Entre los fallecidos figuran Mariam Abu Daga, colaboradora de Associated Press; Mohammed Salama, de Al Jazeera; Moaz Abu Taha, de NBC; y Hossam al-Masri, camarógrafo de Reuters. La importancia de su trabajo es incuestionable: desde el inicio de la ofensiva en octubre de 2023, solo los periodistas locales pueden informar desde el interior de la Franja, ya que la prensa extranjera tiene vetada la entrada. Según el Ministerio de Salud de Gaza, bajo control de Hamás, 244 periodistas han muerto desde el inicio del conflicto, mientras que el Comité para la Protección de los Periodistas cifra en 192 las bajas en casi dos años.
Periodismo en el punto de mira
La cobertura de la guerra en Gaza se ha convertido en una de las más peligrosas del mundo para los periodistas. Los equipos locales han asumido el riesgo de informar a pesar del peligro constante y la falta de garantías. Las imágenes del doble bombardeo, difundidas en directo por medios locales, muestran la crudeza del momento: rescatistas y periodistas retirando cuerpos entre los escombros, solo para ser alcanzados por un segundo ataque.
El ejército israelí, por su parte, ha afirmado que no ataca a periodistas de manera deliberada y que lamenta cualquier daño a civiles o profesionales no involucrados. Ha anunciado la apertura de una investigación sobre lo sucedido y sostiene que el objetivo era «una amenaza inmediata» contra sus tropas en la zona.
La polémica del uso de hospitales y ambulancias
La controversia sobre el uso de infraestructuras civiles con fines militares vuelve a estar en el centro del debate. Las Fuerzas de Defensa de Israel insisten en que Hamás utiliza hospitales, ambulancias, ONG y centros de la ONU como cobertura para planificar y ejecutar ataques, lo que complica la distinción entre objetivos militares y civiles. En recientes comunicados, el ejército ha acusado a Hamás de mantener bases de operaciones dentro de hospitales como el Nasser y el Al Ahli, aunque sin aportar pruebas concluyentes.
“Las Fuerzas de Defensa de Israel atacaron un centro de mando y control de Hamás en el Hospital al Ahli, en el norte de Gaza. El complejo fue utilizado por terroristas para planificar y ejecutar ataques terroristas contra civiles israelíes y tropas”, rezaba uno de los comunicados tras un ataque anterior al hospital Al Ahli en abril.
Hamás, por su parte, niega de forma categórica haber utilizado centros médicos con fines militares y acusa a Israel de emplear estos argumentos para justificar ataques indiscriminados sobre refugios y hospitales. Organizaciones internacionales como la OMS recuerdan que los hospitales están protegidos por el derecho internacional humanitario y que los ataques a la atención sanitaria constituyen una grave violación de las normas de la guerra.
El impacto sobre la población civil y la ayuda humanitaria
La situación sanitaria en Gaza es crítica. Según datos recientes, 32 hospitales han quedado fuera de servicio desde el inicio del conflicto, y solo cinco siguen funcionando de manera precaria. El miedo se ha instalado entre los pacientes: muchos huyen de los hospitales, temiendo nuevos bombardeos. El director del hospital Nasser, Saber al-Asmar, denunció que “los pacientes huyen porque ahora tienen miedo de sentarse en la entrada”.
El uso de ambulancias y centros de la ONU también ha sido objeto de acusaciones cruzadas. Israel sostiene que Hamás se vale de estos recursos para mover combatientes y armas, mientras que las agencias humanitarias denuncian que los ataques dificultan su trabajo y agravan la catástrofe humanitaria.
Un conflicto sin garantías para los informadores
En el actual contexto, la labor de los periodistas es más esencial que nunca, pero también más arriesgada. La muerte de cuatro reporteros en el hospital Nasser se suma a una lista que no deja de crecer. Los organismos internacionales y las asociaciones de prensa han condenado el ataque y exigen respeto a la labor informativa y protección para los profesionales que documentan el conflicto.
La realidad en Gaza, a día de hoy, es la de una población atrapada entre el fuego cruzado, con hospitales desbordados, periodistas bajo amenaza y un conflicto que no deja espacio para la neutralidad ni para la seguridad. La presión internacional crece, pero sobre el terreno, la tragedia se repite cada día, mientras la información se convierte en un bien tan escaso y valioso como los suministros médicos.
