No les importan las víctimas.
Ni las de Adamuz, ni las de la DANA ni las del volcán de La Palma.
La hipocresía de la izquierda política y mediática no conoce límites. Su doble vara de medir, en función de a quién le puedan echar mierda encima, es acojonante.
Ahora impulsan un nuevo mantra: «No politizar la tragedia».
Los mismos que se llenaron la boca pidiendo dimisiones y acusando libremente durante la DANA —al tiempo que culminaban su asalto a RTVE— tras el accidente de Angrois, el Prestige, los cribados de cáncer en Andalucía, durante los incendios en Castilla y León o tras la COVID-19 —aunque solo en Madrid, que “asesinaban” a los mayores en las residencias, mientras en Cataluña y en el resto morían—.
Hay tragedias que suceden y hay otras en las que las responsabilidades políticas son más que evidentes, en especial cuando las advertencias se ignoraron durante meses.
En palabras del propio Pablo Iglesias en TVE: «Yo siempre les digo a mis estudiantes que, cuando escuchen la frase “no politicemos esto”, desconfíen». O también podemos rescatar la intervención de Gabriel Rufián en el Congreso: «Precisamente, los responsables de ese partido responsable de malas praxis -siendo generoso- acaban diciendo lo mismo: ‘no politicemos’, ‘no hay que hablar de política’. Es una trampa porque todo es política».
Los que han politizado una y otra vez las tragedias y usan a las víctimas como armas arrojadizas ahora salen a exigir, con superioridad moral, no hacerlo por una simple razón: porque son los responsables de lo ocurrido.
Alfonso Rojo analiza este y otros asuntos de actualidad en el 24×7 de este martes, 20 de enero, junto al diputado del Congreso por VOX, Ignacio Hoces.