La amenaza hacia el grupo de comunicación es clara: Apártense por su bien, somos un portaaviones
Para la izquierda, atacar al Grupo Intereconomía parece que se ha convertido en un deporte nacional. Las desafortunadas declaraciones del periodista Eduardo García Serrano contra la consejera de Sanidad de Cataluña, Marina Geli, por un folleto que incitaba a los menores a realizar el sexo oral han originado un ataque sin precedentes contra el Grupo de Julio Ariza.
A pesar del arrepentimiento y las disculpas públicas que el contertulio de El Gato al Agua realizó una semana después, de nada le ha servido. La prensa catalana sigue acribillando a través de sus artículos y en diferentes blogs a este periodista.
Algunos de estos ataques vivieron de boca de Buenafuente, que en su programa de laSexta aseguró que «los de Intereconomía se conservan tan bien porque están cubiertos de excrementos». También del PSOE, que ha prohibido a su miembro del partido, Antonio Miguel Carmona, participar en las tertulias de El Gato al Agua.
En el último año, la ofensiva contra el grupo de comunicación ha llegado hasta tal punto que se les ha calificado de asesinos, xenófobos y abortistos. Desde Telecinco, con su programa QCQ, laSexta con Wyoming y la ETB que realizó un vídeo a principios de este mes donde tachaba a los trabajadores del grupo de xenófobos, fascistas y abortistas.
Julio Ariza, presidente de Grupo Intereconomía, ha respondido a quienes le han criticado desde las páginas de La Gaceta. Ariza considera los ataques de sus «bien intencionados colegas» como una broma macabra y les recuerda que las respuestas ante tanta potencia de tiro «no les va a cambiar su rumbo» y les dará fuerzas para seguir adelante.
Por su interés, reproducimos en su totalidad la carta, titulada Contra Intereconomía, de Julio Ariza:
Como no podía ser de otra forma en un país, España, donde la envidia es tantas veces motor de la acción humana, Intereconomía sufre cada día el acoso de muchos colegas, de muchos y «bien intencionados» colegas.
Aún resuenan las palabras de Rubianes en la televisión pública de Cataluña, llamando «puta» a España, el «Aznar asesino» de miles de vociferantes, el constante calificativo de fascistas, radicales, xenófobos, anticatalanes, franquistas, a quienes desde la libertad y el respeto defienden a los que todavía atesoran unos pocos gramos de sentido común y realismo.
Acostumbrados a diario al patrocinio con dinero público de la corrupción y depravación de los menores, al escarnio y la mofa de las creencias de los católicos y de sus representantes de la jerarquía de la Iglesia, a la proliferación de leyes inicuas atentatorias contra la vida y la dignidad humanas, nuestra piel va cogiendo grosor y crecen su tolerancia y pasividad a tan groseros ataques.
Viendo y sufriendo a diario todo esto parecería una broma macabra la reacción de todos los que estos días han embestido sin límites, en sus formas y en su fondo, contra la propia existencia de Intereconomía.
Ellos son como aquel portaaviones que orgulloso enviaba mensajes continuos a algo que a lo lejos brillaba al frente, parecía que iban a chocar. Ésta era la cantinela: «Apártense por su bien, somos un portaaviones».
Y otra vez: «Cambien su rumbo, por su bien, somos un portaaviones y vamos hacia vosotros».
Somos laSexta, Cuatro, la SER, somos el Gobierno, El Periódico de Cataluña, el fiscal general del Estado, somos Bono, Garzón, Zapatero, somos los fiscales, la todopoderosa vicepresidenta Fernández de la Vega, somos el Ministerio del Interior, la Agencia Tributaria, somos la Policía Judicial, apártense por su bien, y cambien el rumbo.
Nuestra respuesta ante tanta potencia de tiro, ante tanta seguridad, ante tanto armamento pesado, sólo puede ser ésta: «Les recomendamos que sean ustedes quienes cambien su rumbo, nosotros sólo somos un modesto faro».


