LA CLAVE DEL DÍA

Toda la prensa le exige a Sánchez que obligue a dimitir a Chaves y Griñán

El País, defensor hace unos días del secretario general del PSOE, les acusa a éste y a Susana Díaz de "improvisar" contra la corrupción

El Mundo, ABC y La Vanguardia aducen la destitución de Gómez por "meras sospechas de corrupción"

Curiosa unanimidad de la prensa este 18 de febrero de 2015 sobre la imputación de los ex presidentes del PSOE y de la Junta andaluza Manuel Chaves y José Antonio Griñán: los cinco periódicos que solemos comentar reclaman a Pedro Sánchez y a Susana Díaz que cumplan sus compromisos y exijan a Chavez y Griñán que renuncien a sus actas de parlamentarios en las Cortes.

Todos ellos admiten que todavía no se acusa a los dos dirigentes socialistas de ningún delito pero subrayan los compromisos del secretario general del PSOE y de la actual presidenta de la Junta de Andalucía.

ABC, El Mundo y La Vanguardia añaden la paradoja de que Sánchez destituyera a Tomás Gómez en Madrid sin que se le hubiera imputado. El País reprocha a Sánchez y Díaz que improvisen. Y La Razón advierte de que el incumplimiento de la palabra dada puede «dar alas a los movimientos populistas».

ABC

Su citación a declarar como imputados arruina el pasado -los «cien años de honradez»- y siembra de dudas el futuro del PSOE. Ahora, Pedro Sánchez, tan rápido en fulminar a Tomás Gómez, sobre quien no pesaba más imputación que la de unas encuestas desfavorables, se encuentra en una encrucijada de la que no puede huir. Su discurso regeneracionista, restregado en la cara de Mariano Rajoy y del PP a cuenta de los casos de Bárcenas y de la red Gürtel, debe pasar el filtro de la coherencia, para exigir a los imputados sus dimisiones, o quedar arruinado como una pose hipócrita, si traga con su nueva situación procesal.

EL PAÍS

El problema reside en las expectativas creadas por Pedro Sánchez y Susana Díaz, afirmando la incompatibilidad entre estar imputado penalmente y ser parlamentario. El 6 de noviembre pasado, Díaz dijo que los aforados tendrían que dejar el escaño si fueran imputados, una postura mucho más exigente que la prevista en el código ético del PSOE, que fija la renuncia al cargo cuando se produzca la apertura de juicio oral. Una semana después, Díaz matizó que no le temblaría el pulso «si cuando comparezcan ante un juez se les imputa algún delito». Después, Pedro Sánchez remachó en un programa televisivo que si Chaves o Griñán fueran imputados, «tendrán que abandonar su puesto de diputados».

Cuando se generan tantas expectativas, es fácil causar decepciones. En su afán de separarse de los escándalos del pasado, los nuevos dirigentes fueron varios pasos por delante de lo que prevén las normas de su propio partido. No se pueden improvisar compromisos rotundos en materia tan delicada, que ahora les cuesta aplicar, les obliga a matizar y, en definitiva, les debilita políticamente.

EL MUNDO

Pedro Sánchez también había afirmado que «si Chaves y Griñán son imputados deberán dejar de ser diputados». Pero ayer, como Díaz, protegió a los dos ex presidentes. Este cambio de posición deja en evidencia la enorme torpeza con la que Sánchez ha descabalgado a Tomás Gómez de la dirección del partido en Madrid. ¿Por qué defiende a Chaves y a Griñán ante una imputación del Supremo y en cambio defenestra a Gómez cuando ni siquiera está siendo investigado por los tribunales por su gestión en el Ayuntamiento de Parla? Los militantes socialistas deberían exigir una respuesta a su secretario general.

LA RAZÓN

Pedro Sánchez está, pues, obligado a respetar las mismas líneas rojas que él ha trazado y a obrar en consecuencia. Lo contrario no deja de dar alas a los movimientos populistas, que utilizan de manera torticera los casos de corrupción para atacar la esencia misma del sistema democrático.

LA VANGUARDIA

La pregunta inmediata es qué hará el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, después de haber destituido hace escasos días al secretario general del Partido Socialista de Madrid, Tomás Gómez, por tan sólo meras sospechas de corrupción, sin haber sido imputado en causa alguna. El portavoz parlamentario socialista, Antonio Hernando, precisó ayer que sólo deberán dejar su escaño -Chaves es diputado y Griñán, senador- si el juez les atribuye algún delito, de acuerdo con el código ético socialista, algo que ahora no ha ocurrido. De momento Pedro Sánchez -que siempre ha defendido la necesidad de ir tres pasos por delante de la ley- guarda silencio, aunque son momentos muy difíciles para su credibilidad como líder, al igual que le sucede a la propia presidenta Susana Díaz, que igualmente había dicho que no le temblaría la mano cuando hubiera que exigir responsabilidades por corrupción.

Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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