Comisión de la verdad, «Operación delictual Columna».
No debemos dejar pasar un año más. La verdad se tiene que imponer y sobre todo averiguar. Actos como los delictivos cometidos contra los agentes de la Guardia Civil por posicionarse a favor del estado de derecho y de la democracia no pueden quedar impunes y sin que la verdad resplandezca. La sociedad se los debe a todos, especialmente a los guardias civiles que trabajaron por la decencia y los derechos humanos y la transparencia. Poner al descubierto la corrupción y a los corruptos, era una obligación ciudadana y sobre todo policial y profesional, no había opción. Década de los noventa, época de corrupción generalizada desde el poder político contando con el estado profundo. El que no estaba con los corruptos era objetivo a eliminar, así se fundamentó políticamente la conocida por «Operación Columna», tapada por cada gobierno de turno.
Separados del servicio o expulsados por el simple hecho de solicitar por vía pacífica y legal una asociación profesional la conocida como la «Unión Democrática de la Guardia Civil», no era simplemente ir contra los derechos constitucionales de todos los guardias civiles, sino, era reprimir y acallar las denuncias que desde los sectores policiales se hacía especialmente contra la casta gobernante que había asaltado el poder y se estaba enriqueciendo sin aportar nada a la sociedad, ni al país. Se convirtieron en los amos de España y con poder absoluto hasta para dar órdenes de ingresar en los psiquiátricos a guardias civiles sanos por la conocida y documentada «Epidemia Constitucional», dando lugar a lo que se conoce como los «Gulas de la guardia civil». Haciendo también de profesionales de la salud incardinando las acciones legales y profesionales que descubrían sus supuestos escándalos de corrupción en casos de personas que estaban mal de la cabeza con el fin de desacreditarlos.
La operación delictual columna fue una primera fase de protocolos de acallar los derechos de los ciudadanos. Todos los sucesivos gobiernos aprovecharon la situación callando y manteniendo la ilegalidad de estos protocolos contra todos los españoles y especialmente contra los guardias civiles democráticos. El que denunciara cualquier anormalidad era un peligro social que había que encuadrarlos dentro del protocolo, mal de la cabeza o locos por la epidemia constitucional diagnosticada por el mando de turno.
Los conocidos como UMDVERDES o guardias civiles democráticos, llevan expulsados por las acciones delictuales amparadas por todos los gobiernos de la democracia más de treinta años. Cada gobierno recibió la operación criminal columna, cada gobierno miró para otro lado y siguió a lo suyo, es decir al saqueo general y sobre todo a proteger los gulaps de la democracia o psiquiátricos especiales para los guardias civiles sanos por el simple hecho de denunciar la corrupción y a los corruptos.
Más de treinta años expulsados a pesar de que el estado Español fue condenado en sentencias del Tribunal constitucional, que legalizó la UDGC en RA del Cabo Rosa 791/1990 y de la contundente sentencia del TEDH, alto tribunal de los derechos humanos europeo sentencia 69966-01, que no sólo dio un tremendo varapalo a nuestra clase política, sino que, certificó que se había cometido delitos de detención ilegal con miles de guardias civiles.
Para ir finalizando. España y la casta política y la judicial en vez de proceder de oficio a aplicar los efectos de esas sentencias y eliminar las expulsiones de los servidores públicos que obraron conforme al estado de derecho y reponerlos en sus puestos, se ocupó de seguir persiguiéndolos y eliminándolos por vía de hecho cualquier acción que consiguieran sus legítimos derechos.
Terminando Ya. Los poderes del estado, a pesar de las resoluciones judiciales de los tribunales de in-justicia de España y de los de la Unión Europea –TEDH–, tuvieron que aguantar en los últimos años resoluciones parlamentarias por unanimidad donde el propio parlamento exigió la rehabilitación inmediata de los UMDVERDES, las resoluciones publicadas por mandato del ministro del interior Marlaska –en eso cumplió–, del propio consejo de la Guardia Civil, para seguir abonando con sus mierdas el estercolero en que se está convirtiendo España, donde dan preferencia en aplicar las sentencias de la UE a liberar delincuentes y asesinos de ETA como ya ha quedado demostrado. Está claro que en España no hay justicia ni se le espera, estamos gobernados por los que en sin hacer nada en pocos días se hacen adinerados por arte de magia, no por sus valores y por servir a su comunidad, sino, por servirse de ella, para ello tienen los protocolos de la Operación Columna y los psiquiátricos o gulaps del régimen democrático de la casta política para encerrar a los que no permiten ni permitieron ser psiquiatrizados como locos por oponerse a la supresión de los derechos humanos y constitucionales. La rehabilitación será un hecho porque la verdad siempre resplandece y sino el cielo se vendrá abajo. Callados pero no parados, no tiene ni idea de que los UMDVERDES siguen teniendo la «Fuerza de la razón y no la razón de la fuerza».
