Se lo está merendando por los pies.
Entre otras razones, porque su mensaje es meridianamente claro, jugar a fondo con la bomba migratoria y servir de felpudo a Pedro Sánchez ha dejado de dar rédito en la Cataluña independentista
El escenario político catalán está experimentando una convulsión sin precedentes.
El último golpe contra Carles Puigdemont no proviene ni de Bruselas ni del sistema judicial; se origina en los pequeños pueblos de Lérida y Gerona, donde destacados alcaldes de CiU y Junts están preparando su salto a la formación de Orriols con la vista puesta en las municipales de 2027.
Silvia Orriols, alcaldesa de Ripoll y cabeza visible de Aliança Catalana, ha logrado lo que parecía una tarea titánica: convertirse en la verdadera alternativa para muchos alcaldes y regidores que hasta ahora formaban parte de Junts per Catalunya.
Este cambio no es un mero capricho. Se trata de localidades con poblaciones entre 3.000 y 5.000 habitantes, donde los regidores han estado al mando durante décadas.
No se marcharán solos: generalmente, les acompañará casi toda su candidatura municipal.
El resultado es evidente: se está dibujando una imagen de desbandada dentro del separatismo que acelera lo que ya se conoce como el “efecto Orriols”.
Lo más sorprendente es que muchos de estos alcaldes no son recién llegados a la política; provienen del entorno convergente, con una larga trayectoria en CiU y Junts.
El imparable ascenso de Aliança Catalana
El ascenso meteórico de Aliança Catalana (AC) junto al desgaste evidente sufrido por Puigdemont marcan el inicio posible de una nueva era dentro del independentismo. Los viejos líderes deben rendir cuentas ante una nueva generación tanto de regidores como votantes que buscan alternativas más radicales y menos atadas al establishment tradicional.
Así pues, el futuro tanto para Junts como para todo el independentismo catalán dependerá fundamentalmente de su capacidad para entender estos cambios inminentes.
Aliança Catalana ha evolucionado de ser una formación casi invisible a convertirse en la tercera fuerza política en Cataluña, según el último barómetro del Centro de Estudios de Opinión (CEO). Las encuestas del CIS catalán le otorgan entre 19 y 20 escaños, igualando así a Junts. Este partido ya no se presenta como una amenaza teórica; es una realidad capaz de alterar el panorama político catalán si logra sumar fuerzas con Vox, creando un bloque que sumaría un total de 32 escaños.
El crecimiento de AC se debe a su discurso sobre inmigración, que resuena especialmente en las provincias rurales de Lérida y Gerona. En estas áreas, la llegada de inmigrantes está estrechamente relacionada con el sector agrícola, y el mensaje de Orriols sobre la “inmigración descontrolada” y la “pérdida de identidad” conecta profundamente con los habitantes locales. Además, el partido ha abierto 17 direcciones comarcales y ha incrementado su presencia territorial, lo que le permite competir en municipios donde antes dominaba Junts.
El sanchismo y el desgaste de Puigdemont
El desgaste que enfrenta Puigdemont no proviene únicamente del desafío interno; también está relacionado con su estrategia a nivel nacional. El apoyo brindado por Junts a la investidura de Pedro Sánchez y el acuerdo con el PSOE han generado descontento entre las bases, especialmente entre los alcaldes más conservadores. Muchos consideran el “sanchismo” como una traición a los principios independentistas y como un atentado contra su identidad.
El sector crítico hacia Puigdemont ha exigido romper lazos con el PSOE y adoptar un discurso más radicalizado, lo cual ha llevado a Junts a extremar sus posiciones en los últimos meses. Sin embargo, esta táctica no ha detenido el ascenso de Aliança Catalana; más bien ha acelerado la migración tanto de alcaldes como de votantes hacia la formación liderada por Orriols. La percepción generalizada del partido como “felpudo del PSOE” ha desgastado aún más a Puigdemont, abriendo espacios para nuevas alternativas dentro del independentismo.
El crecimiento experimentado por AC no solo es cuantitativo; también es cualitativo. Este partido ha logrado incorporar exalcaldes tanto de Junts como del ERC o del PSC, lo que le otorga una base social amplia y diversa. Entre los fichajes más notables se encuentran Salvador Bonjoch, exalcalde de Bellpuig y presidente del Consell Comarcal de l’Urgell, así como Eduard Àngel, candidato por ERC en Amer, localidad natal de Puigdemont. Estos nombres son más que simples simpatizantes; son líderes con un peso considerable en sus respectivas comunidades.
El partido liderado por Orriols ha celebrado congresos en las comarcas donde obtuvo mejores resultados y ha fortalecido sus estructuras internas con una dirección sólida. Su objetivo es claro: presentar listas competitivas para las municipales del 2027 y consolidar su posición como tercera fuerza política en Cataluña.
