Fermín Bocos – Dos andaluces a la greña.


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

Tiene razón Alfonso Guerra cuando critica a José Montilla por su arremetida preventiva contra el Tribunal Constitucional ante una posible sentencia contraria al Estatuto de Cataluña; lleva razón porque la sentencia, pese a que se dice que la presidenta María Emilia Casas esta haciendo el recorrido inverso al de Penélope, sigue en el telar y, por lo tanto, no existe cuerpo sobre el que determinar una posible herida.

Lleva razón Guerra, pero también tiene fundamento el revés con el que Montilla, paisano y conmilitón, le devuelve la pelota recordando que el Estatuto fue aprobado en el Congreso de los Diputados merced a los votos del Partido Socialista, incluido el del diputado Alfonso Guerra.

Montilla está donde está -probablemente nunca soñó que llegaría a ser presidente de la «Generalitat»- y por eso asume el papel de «general De la Róvere» del nacionalismo, pero, a mi juicio, ha planteado correctamente la cuestión de fondo. Cuestión de fondo que no es otra que la esquizofrenia política o doble naturaleza del PSOE de nuestros días. Porque el origen de la tensión institucional con la que empieza el curso a cuenta del dichoso asunto del «Estatut» hay que buscarlo en el compromiso que el adolescente político José Luis Rodríguez Zapatero contrajo en la campaña electoral del 2000 cuando sobre este asunto prometió asumir lo que decidiera el Parlamento de Cataluña. Eso es lo que Montilla le ha recordado a Guerra.

La guasa de la historia es que siendo los dos andaluces y socialistas anden a la greña por un «Estatut» que, en esencia, es el instrumento normativo concebido por la casta política catalanista para garantizar que, en nombre del «pueblo catalán», la gran burguesía seguirá controlando en Cataluña todos los resortes del poder.

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