Manuel del Rosal: «El niño arrojado al río Besós: Si actuaron como adultos ¿por qué no se les imputa y se les juzga como adultos?»

Manuel del Rosal: "El niño arrojado al río Besós: Si actuaron como adultos ¿por qué no se les imputa y se les juzga como adultos?"

Se ha advertido desde hace mucho tiempo que los jurados se muestran implacables contra el ladrón e indulgentes con el infanticida y el pederasta. Es cuestión de perspectiva: el jurado teme que le roben, pero ha pasado ya la edad en que podía ser víctima de ellos”

Hicieron el amor como adultos. Una vez comprobaron que existía embarazo urdieron un plan para mantenerlo oculto, como adultos. Llegado el momento de dar a luz, alquilaron una habitación en un hotel la cual abandonaron no sin antes dejarla perfectamente limpia tras el parto, como adultos. Eso fue un lunes; al día siguiente martes – y aquí uno tiene que preguntarse si de mutuo acuerdo, cosa que aclararan las investigaciones – el padre arrojó al recién nacido al río. Tras hacerlo se presentó en un bar diciendo que había sido robado de forma violenta. Horas más tarde y, avisada por unos testigos, la policía lo detuvo. Todo fue planeado meticulosamente, fríamente y – se supone – de mutuo acuerdo, como adultos. El comportamiento de esos dos menores no dista nada del comportamiento que hubieran tenido dos adultos. La inteligencia, la decisión y la finalización de su plan demuestra que conocían que lo que estaban haciendo estaba mal y que, no queriendo ser descubiertos y responsabilizados de un asesinato con fría premeditación, actuaron con una mente de adultos.

Hay menores más fuertes físicamente que un adulto y con una inteligencia superior a muchos adultos. Actúan como adultos, pero se esconden en su minoría de edad, para escapar aprovechando una justicia que los trata con algodones.

Recuerdo que cuando los de mi generación éramos niños se decía que a los siete años entrabas en “uso de razón”, que era como darse cuenta o ser responsable de los actos y distinguir el bien del mal. Los entendidos en el tema dicen que a los siete años el niño alcanza el uso de la razón y deja de tener pensamientos mágicos para regirse por la lógica. Desde hace milenios todas las culturas y religiones han entendido desde siempre que entre los 7 y 9 años se entra en la edad adulta. En ese momento se “iniciaba” al niño para su paso a adulto con diferentes ritos iniciáticos. El Derecho Canónico dice así: “El menor, antes de cumplir los siete años se llama infante y se le considera sin uso de razón, cumplidos los siete se presume (iuris tantum) que tiene uso de razón”.

Estos dos “infantes” de 16 y 17 años a efectos legales no pueden ser tratados como adultos a pesar de haber superado sobradamente el momento en que alcanzaron el uso de la razón y de que, conociendo el alcance de sus actos y la responsabilidad que acarreaban, planearon cuidadosamente el asesinato de un recién nacido. Sus cuerpos y sus mentes son ya de adultos, pero no se juzgan como adultos, lo cual es una contradicción. Todo el mundo sabe que hay menores que superan mental y físicamente a los adultos y que realizan actos de adultos, con conocimiento de adultos. La ley, a veces, olvida el derecho consuetudinario, ese que, basado en los usos y costumbres y estrechamente ligado al derecho natural, habría tratado como adultos a estos dos menores que, por más que se empeñen en hacérnoslo creer, dejaron de ser niños hace muchos años. Otra cosa es que, tanto el menor como el adulto actúe bajo condiciones mentales deterioradas, pero eso es cosa de la psiquiatría.

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