OPINIÓN

Manuel del Rosal: «Normalizar la miseria»

Manuel del Rosal: "Normalizar la miseria"

La miseria es la pobreza sin confianza, sin solidaridad, sin esperanza. En ella estamos entrando y la estamos normalizando.

“Partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de miseria” Groucho Marx, humorista y actor

España va camino de pasar de una sociedad normal con un porcentaje de pobreza a una sociedad normalizada en la miseria, si es que no lo está ya.

Ustedes dirán cuál es la diferencia. Yo les digo que la diferencia es total: Mientras la pobreza aun te permite vivir, la miseria solo te permite sobrevivir.

Nos adaptamos al mal, a la miseria, a la mediocridad, al mal gusto, a la basura, a la mentira, al paro, a la corrupción, a la guerra, al miedo, a la infelicidad permanente, a la manipulación. Nos adaptamos porque nos adaptan. La última adaptación que están gestando para que los ciudadanos la normalicemos estúpidamente es: La miseria

Los españoles llevamos años normalizando la pobreza. Ya se encargaron los medios de comunicación y los gobiernos de hacernos ver como normal las colas del hambre, las limosnas rácanas para que podamos respirar, la compra de marcas blancas, los millones de ciudadanos, hombres, mujeres y niños en el umbral de la pobreza, pobreza severa y pobreza energética. De tal forma nos han y hemos normalizado la pobreza que hablar de ella es como hablar del partido de nuestro equipo favorito. Cuando más riqueza hay y se genera en España, más pobreza. Es una paradoja que hemos asumido tanto los que sufren la pobreza como los que la contempla desde una posición menos empobrecida, pero de ninguna de las maneras, solvente. El gobierno social comunista se ha dedicado estos años a regar España con mensajes en los que instaba a que los ciudadanos normalizáramos la pobreza como algo inevitable cuando lo que deberían y deben hacer es eliminar la pobreza. Pero los gobiernos de izquierdas aman la pobreza y aman a los pobres porque son la sustancia en la que ellos se mueven cómodamente para hacer ver al pueblo que la pobreza es inevitable, que lo mejor es aceptarla y que no nos preocupemos porque recibiremos generosamente una limosna para que podamos seguir respirando.

Y ahora y desde hace más o menos un año, nos están manipulando para que, dando un paso más en el oscuro, frío y duro camino de la pobreza, normalicemos la miseria que es la pobreza elevada al cuadrado. Ya hablamos sin el más mínimo rubor y algunos con una sonrisa boba, de cubrirnos con mantas, cerrar puertas y ventanas, de comer en frío, de apagar luces, de poner la calefacción solo cuando el frío nos arañe los huesos, de desconectar todos los aparatos y aparatitos para apagar los testigos y volverlos a conectar, ¡incluso de recurrir a las velas! en ocasiones. Y la última miseria que nos dicen hay que normalizar y meter en el carrito de compra de la miseria son los productos perecederos con la fecha de caducidad a las puertas porque nos los rebajan un 50%, sin importar las consecuencias de su más que probable mal estado. En fin, de trasladar al ciudadano el sacrificio y la responsabilidad de la llegada de la miseria por la mala gestión de este gobierno. Ya hablamos de miseria como de quedar para las cervezas y la aceptamos sin tener ni siquiera un rebote de indignación y rabia hacia un gobierno que, soltándose la carga de su responsabilidad y su malísima gestión, nos la ha depositado en nuestros hombros y nos ha convencido de que la miseria es necesaria para salir de este embrollo, mientras ellos se suben los sueldos en un ejercicio de fariseísmo pútrido y maloliente. Y nosotros, los ciudadanos interiorizamos la pobreza y después la miseria para aceptarlas estúpidamente sin ni siquiera un mal gesto, normalizándolas tal como normalizamos que el calor es para el verano y el frío para el invierno. Y ahí estamos haciendo cola para comprar mantas, leña, estufas de pellet, alfombras, batas de estar en casa etc. en vez de estar haciendo cola frente a la Moncloa exigiendo que el gobierno solucione el bárbaro problema que estamos sufriendo y vamos a sufrir “Ab calendas graecas” porque el gobierno fue elegido – malamente elegido, pero elegido democráticamente – para solucionar los problemas de España y los españoles no para crearlos. Pero los ciudadanos de este país soleado y mediterráneo nos repartimos al 50% entre los que bostezamos y los que dormimos y nada hacemos mientras podamos llevarnos algo a la boca, taparnos con alguna manta raída y beber nuestra cerveza comentando las gilipolleces de los famosillos de turno. “España y yo somos así, señora” dijo alguien.

MAROGA

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