¡BADAJO DE MADERA!

¡BADAJO DE MADERA!

 

Si todos los adjetivos descalificatorios,

Que recoge el diccionario, desde la A, (abanto,

El Rajoy), hasta la V, (vil, tal que el Zapatero),

Y entre ambos, la F, (felón como Fernando

Séptimo), no son tan solo envoltorios

De su personalidad, que la cubren con un manto

De ignominia y desfachatez, pues decencia cero,

Sino partes esenciales de la misma, cuando

Se adosan al tal Pedro Sánchez Pérez-Castejón,

Con el Presidente de España topamos más pendón;

 

Pendón, además de un comportamiento indecoroso,

Como sustantivo, es igualmente un insulto,

Con el que este calzonazos se identifica,

Pues también como ignorante no tiene precio;

Todas sus faenas, sin excepción, son de acoso

Y derribo de la dignidad, rindiendo culto,

Exclusivamente, a quien, por poner una pica

En la Moncloa, se quedan en la puerta por necio;

Sí, así es el Presidente del Gobierno de España,

Y es por lo que todo el mundo le está dando caña;

 

Si se le deja hacer lo que le viene en gana,

A jodernos toca, ¡leches!, con este tarambana,

Para quienes no son sus fieles, santo sin peana,

Badajo de madera sin torre ni campana,

Y para los que sí son, ¡coño!, … ¡les ha salido rana!.

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Autor

Salvador Monzó Romero

Salvador Monzó Romero cuenta la feria según le ha ido y según le va, siempre ante la pantalla de la Televisión, reivindicando desde su sillón-bol, un tanto escorado a la derecha, su derecho a la crítica mordaz y ácida, pero con carácter moralizante.

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