Carmen Tomás

La recaudación le va al ministro Montoro como un tiro

La recaudación le va al ministro Montoro como un tiro
Carmen Tomás.

El Ministerio de Hacienda ha hecho públicos los datos sobre la evolución del déficit del Estado hasta agosto pasado y éste se sitúa en el 2,53 por ciento del PIB, casi un punto menos que en el mismo periodo del año pasado.

Peor lo tienen las Comunidades Autónomas, algunas de las cuales ya acumulan en los ocho primeros meses del año prácticamente lo que se les exige para todo el ejercicio. En todo caso, en Hacienda se muestran satisfechos y manifiestan que el objetivo para todo el año se va a cumplir.

La causa de este buen dato de agosto hay que buscarlo en el aumento de la recaudación, tanto la que se deriva del IVA como de Sociedades.

Incluso aumentan los ingresos por IRPF, a pesar de la bajada que se ha producido en los tipos impositivos. Cierto que aún quedan cuatro meses para contabilizar, pero desde el gobierno no tienen la menor duda de que el objetivo se va a cumplir.

Por supuesto, una de las no cumplidoras es, como viene ya siendo habitual, Cataluña. Estos días, semanas, con motivo de la celebración el domingo de las elecciones al Parlamento autonómico, hemos conocido sin ambages algunas cifras sorprendentes sobre la evolución de la deuda de Cataluña, así como de los fondos que han sido transferidos desde el Estado a esa Comunidad Autónoma que no se puede financiar en los mercados. Hay que recordar que las agencias de calificación otorgan a la deuda de Cataluña la calificación de «bono basura».

Nada menos que 50.000 millones han salido de las arcas del Estado para financiar los servicios públicos de los catalanes. Incluso el Estado se ha hecho cargo de los 1.400 millones de euros de los bonos «patrióticos».

Y sólo del FLA y el Plan a Proveedores en tres años, Cataluña ha recibido 37.700 millones. Sin olvidar que también con fondos públicos de todos los españoles se salvó a Cataluña Caixa, que en su día presidió el ex vicepresidente socialista Narcís Serra, y que costó la friolera de 12.000 millones, 10.000 millones más que Bankia cuando el tamaño de ésta es cuatro o cinco veces superior.

No obstante y tras el resultado de las elecciones, que abre un periodo complicado para la formación de gobierno y que debería enfriar el delirio soberanista, las agencias de calificación han insistido en que cualquier cambio en ese sentido agravaría la situación de endeudamiento de Cataluña, que ya se acerca a los 65.000 millones de euros, 12.000 millones más que a finales de 2012. Cataluña, hay que recordar, que es la región más endeudada en términos absolutos.

Los mercados estarán muy dependientes, aunque ya hemos visto que las primeras reacciones nos dicen claramente que no creen que se produzca ningún movimiento encaminado a la separación de Cataluña de España.

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