El acoso a mujeres embarazadas, el Presidente buscando el apoyo de quienes han dado un golpe de Estado contra la Constitución, los golpistas en el Parlamento, los ayuntamientos convertidos en guarderías de parados, el reloj de Cuco en las oficinas para fichar, el acoso de las consultas del Rey. Sólo falta desfilar. Los españoles quieren que se lo den hecho. Y así nos va.
Todo está planificado. Nada se deja a la sociedad ni a la improvisación. Empezando por la convocatoria de elecciones, no tras la «traición de censura», como prometió su autor, sino justo tres semanas antes de las autonómicas, municipales y europeas, todas juntas para aprovechar «el efecto succión».
No se ve manifestación feminista radical alguna para defender a las embarazadas acosadas, a las mujeres vivas y a los niños a punto de nacer, acoso que debiera merecer un castigo proporcional a las gravísimas consecuencias dañosas que estuvieron a punto de causar.
Lo que demuestra que el feminismo radical, los asaltadores de tumbas, etc, todos esos movimientos sociales son mentira. No protegen personas sino causas y no por el progreso sino por la subvención. Así funciona el caballo de Troya donde esperan agazapadas las masas que por naturaleza entrañan siempre violencia, aunque adopten una apariencia falsa de lo contrario, como los separatistas.
Cuando los comunistas enganchan una institución, no gestionan, la okupan. Y no los echas durante decenas de años, como en la Junta de Andalucía, Venezuela o Cuba, cuando no siglos, como en la Unión Soviética, secuestrada la democracia por diferentes estrategias apoyadas por la violencia.
Aun bajo el shock de no entender nada de las elecciones generales del 28-A pasadas, salvo que más puede ser menos, desmovilizada de forma programada la gente que no quiere todo eso que acabamos de apuntar, es preciso que la ciudadanía, a la vista de lo que hay, termine de restregarse los ojos y salga a votar el 26-M su alcalde, su autonomía, a sus representantes en Europa, para aclarar los resultados del 28-A, fáciles de explicar, pero no fáciles de entender.
En las europeas, con distrito único, puedes votar a quien más quieras en Bruselas. En las locales prima el alcalde que creas más capaz, más que las siglas. Y en las autonómicas, ganan los partidos.
Que haya ganado las elecciones Sanchez, uno de los personajes que más antipatías concita en el país, aparte de la Pantoja, se debe en primer lugar a Rajoy y Soraya, a la ausencia de hombres de Estado, a la inexperiencia juvenil y a los intereses de los diversos partidos, que no permitieron pergeñar, antes de las elecciones, un principio de la Coalición que habrá de llegar más temprano que tarde, del Centro-derecha que lograron dispersar.
Españoles, como de decía «el Gran Maestro», hay que volver a las cosas, y dejar la política de las ideas, de las ideologías que no gestionan, del separatismo, del podesanchismo, del idealismo que nos conducirán al comunismo, a la incertidumbre y a la angustia permanente de España. Con todas las cosas que los españoles,todos, tenemos pendientes!
Españoles, «A las cosas».
Cada país, cada ciudad, cada comunidad tiene lo que se merece.
Lo que se merece su voto.
