Académico, jurista y escritor

Esto es la Guardia Civil de ahora

Pues si el  fiscal no les defiende, ¿quién les va a defender?

Esto es la Guardia Civil de ahora

De vez en cuando, hago un descanso en mi actividad, bajo a la calle a estirar las piernas, o enciendo la caja tonta.

Mal  hecho.

Hace un rato he intentado relajarme un poco viendo cualquier perogrullada de las que tanto abundan en las televisiones, y se me ha revuelto el estómago, viendo como un macarra, un delincuente, un criminal, en definitiva, estaba encima de un guardia civil, propinándole una brutal paliza…, mientras que otros cuatro agentes, ¡cuatro!, eran incapaces de mover un dedo para defender a su compañero, repeler al agresor, etc.

¿Pero es la guardia civil que tenemos…?

Si son incapaces de defender a sus propios compañeros, ¿cómo  van a defender a nadie…?

Luego he oído las declaraciones de un agente, “justificando” la inacción de los cuatro guardias civiles, a los que solo les ha faltado grabar la gran agresión a su compañero.

Parecían damiselas en apuros, incapaces de defenderse a sí misma, o a cualquier compañero.

¿Para esto pagamos impuestos, y mantenemos a más de cien mil  agentes, de forma que la Benemérita tiene más efectivos que el Ejército de Tierra, por ejemplo, y es posible que incluso los tres Ejércitos?

He sido Fiscal durante más de una década de mi vida laboral, y siempre, ¡siempre¡, defendí a los Agentes de la Autoridad, guardias civiles, policías nacionales o locales, pues si el  fiscal no les defiende, ¿quién les va a defender?

Cuestión distinta son los jueces y magistrados, que tienen que estar en una posición de equidistancia entre las partes, y deben dudar de todo el mundo, actuando siempre con objetividad e imparcialidad, pues así procede en Derecho y en Justicia.

Y así lo hacen.

En una ocasión, en un juzgado de pueblo, tras pedir la condena de dos o tres personas, al salir del juzgado, vi que un coche me seguía a corta distancia, y eran los acusados.

Como  sabía dónde estaba en cuartel de la guardia civil, enfilé mi coche hacia allí, y me dirigí a la puerta del cuartel…

El vehículo que venía detrás, ante esa maniobra, pasó de largo, y se marcharon, emprendiendo la huida, ante lo cual, permanecí allí un par de minutos, a ver si volvían, y finalmente me fui también, pues no sabía si iban a por mí o, simplemente, tenían que circular por las mismas calles.

Pero, visto lo visto hoy, ¡no sé si iría a la Benemérita a pedir ayuda!

Si son incapaces de defenderse a sí mismos, ¿cómo van a defender a nadie…?

 

Ramiro Grau Morancho,

Académico, jurista y escritor

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