La Real Academia, nos dice que dictadura es “un régimen político que, por la fuerza o violencia, concentra todo el poder en una persona o en un grupo u organización y reprime los derechos humanos y las libertades individuales”.
Si pensamos en esta definición se nos viene enseguida a la cabeza un país que teóricamente o en principio es una democracia, pero que si analizamos detalladamente solamente tiene el nombre, porque en su desenvolvimiento diario tiene todas las características de una dictadura.
Ese país, para nuestra desgracia, es el nuestro, desde que tenemos el actual desgobierno, y cada día que pasa se puede decir con mayor seguridad.
Aquí “cum fraude” y su pandilla de amigos y secuaces hacen lo que les da la gana, así como lo leen.
¿Cuánto tiempo hace que no dan explicaciones públicas, en el foro que corresponda de las medidas que adoptan y que repercuten en todos los ciudadanos? Simplemente anuncian, a partir de ahora va a ser así. Si te gustan bien, de lo contrario te aguantas. Ejemplo de democracia.
Hace pocos días el cabecilla de eso que se considera gobierno pretendió sacar adelante el denominado decreto ómnibus, que no era ni más ni menos que un enjuague para que le aprobasen una legislación que iba enmascarada en otra. ¿Qué tienen que ver las pensiones con los okupas? Que sepamos nada, pero claro así podría ganarse unos cuantos votos.
Ahora está a vueltas con la regularización de inmigrantes ilegales, con que aseguren que en su país de origen no tienen ninguna causa judicial pendiente, asunto arreglado. Debe creerse que a la gente el cerebro le sirve para tan poco como a él. Lógicamente el que tenga algo pendiente no lo va a confesar, si quiere la nacionalidad. Otra manera de ganarse votos.
Lo comentado son solo unos ejemplos de los muchos que podríamos poner, en los que trasciende que al pueblo no se le tiene en cuenta para nada. Está ahí para callar y obedecer. ¿Cómo se le llama a eso? Sencillamente dictadura.
Como todo dictador lo que busca, ante todo y, sobre todo, es mantenerse en el poder, “cum fraude” para lograrlo pacta lo que sea con quien sea. Un ejemplo es el trato de súper favor que acaba de obtener un terrorista separatista. A cambio el separatismo vasco sigue apoyándolo. ¿Qué dirían la mayoría de los ciudadanos si les preguntasen si están de acuerdo con ello? Todos sabemos la respuesta. Por eso actúa como un buen demócrata, mando y ordeno.
La esperanza que tenemos es que la historia nos enseña que todos los dictadores, tarde o temprano, caen. Esperamos que, en el caso de nuestro país, sea cuanto más temprano, mejor. Pero no solo eso, sino que su caída no suponga problemas para los ciudadanos. Si los supone para él, que se aguante, pues al fin tendría lo que se merece y está buscando.
De nada le valdrá intentar controlar la información de todos los medios, como está haciendo, no lo logrará. Lo único que hace con eso es poner cada vez más de manifiesto, el carácter dictatorial de su gobierno.
La satisfacción que tenemos es que en nuestro país sobra sitio en las cárceles para acomodarlo a él y a su pandilla. Cuando esto ocurra, apostamos porque intentará seguir siendo el mandamás de todos ellos, pero eso es cosa que ya nos importa, que se arreglen como puedan.
Mucho nos tememos que para acabar esta dictadura con ella tendremos que hacer algo desagradable, pero recuerden el viejo refrán de que no hay mal que por bien no venga.
Nos toca decidir.
