Por muchos años que pasen, mientras haya vida, nunca es tarde para volverlo a intentar.
Y si los demás se ríen de ti, porque lo harán, qué más te da, si al final lo que importa no es llegar a alcanzar la estrella inalcanzable, que sabes que no llegarás, sino estirar la mano hacia ella hasta no poder más y, cerrando los ojos, soñar que has alcanzado lo que jamás nadie pudo alcanzar.

