Dice el refranero que el amor es como el agua en un cesto y, viendo cómo opera entre los votantes de los partidos políticos, el aforismo se confirma.
Con excepciones y matices en el caso español.
VOX se posiciona con claridad como el partido que más lealtad genera entre sus votantes desde las elecciones generales del 23 de julio de 2023.
Mientras el PP se mantiene sin grandes cambios, la izquierda no nacionalista enfrenta un descenso alarmante en su capacidad de movilización, según los análisis demoscópicos más recientes.
Los datos presentados ofrecen un panorama claro. VOX logra retener al 76,5% de su electorado de hace dos años y medio, una cifra que resulta inalcanzable para los demás partidos. Además, atrae nuevos apoyos: un 15,2% de aquellos que se abstuvieron en el 23-J y un 19,4% de nuevos votantes optarían por Santiago Abascal en la actualidad. En el segmento joven, entre 18 y 20 años, los primeros en votar, VOX alcanza un impresionante 27,1%, superando a los indecisos (20,5%) y al PSOE (12,3%).
Esta fortaleza contrasta notablemente con la situación del PP, que mantiene una lealtad del 65,7%.
Aunque pierde terreno hacia VOX, con hasta un 16,2% de sus votantes migrando hacia ellos, el saldo neto refuerza al bloque conservador. Sondeos como el realizado por Sociométrica para El Español proyectan al PP en 140 escaños (32,1% de votos) y a Vox en 66 (18,4%), lo que significaría duplicar sus actuales 33. Juntos alcanzarían una mayoría absoluta: 206 escaños.
Evolución de la lealtad por partido desde el 23-J
El análisis de El Debate desglosa la situación:
- Vox: Máxima retención (76,5%) y captación externa. Atrae al 13,8% de exvotantes populares y al 5,6% provenientes del socialismo. Este «pendulazo» hacia la derecha es evidente en Extremadura (donde la suma de votos entre PP-Vox ha pasado del 47% al 60%) y Aragón.
- PP: Estabilidad con un 65,7% de fieles. Aunque crece moderadamente en votos, sigue cediendo ante VOX. El líder Feijóo destaca en preferencias directas (**36,3% frente a 34,4% de Sánchez).
- PSOE: Desplome notable. Solo retiene parte de su base; ha perdido alrededor de 880.000 electores hacia la derecha. Se proyecta que obtendría solo 98 escaños (25%) en lo que sería su peor resultado desde 2011.
- Sumar y Podemos: Fragmentación alarmante. La fuerza emergente baja a apenas 11 escaños (7,2%) con una lealtad del 46,4%, mientras que Podemos cae a solo 4 escaños (4,2%) debido a trasvases internos y una notable abstención.
| Partido | Lealtad 23-J (%) | Escaños proyectados | Voto proyectado (%) |
|---|---|---|---|
| Vox | 76,5 | 66 | 18,4 |
| PP | 65,7 | 140 | 32,1 |
| PSOE | Baja | 98 | 25 |
| Sumar | 46,4 | 11 | 7,2 |
| Podemos | Baja | 4 | 4,2 |
La izquierda alternativa se quedaría con tan solo 113 escaños, muy por debajo de los 152 conseguidos en 2023 y los 121 logrados por PSOE-IU en 2011. La clave parece estar en la desmovilización: hay más indecisos dentro de su espectro político. En este sentido, resulta relevante que entre los jóvenes lidera Vox (con una inclinación hacia la derecha que muestra un claro contraste: derecha al 50% frente a izquierda con 13% entre PSOE y aliados) así como entre los abstencionistas.
Antecedentes y dinámicas en juego
Desde las elecciones del 23-J, hemos visto cómo Vox ha encadenado diez meses consecutivos al alza. Las próximas elecciones autonómicas en Extremadura y las proyecciones para Aragón confirman este giro: se prevé que el PP suba entre cuatro y seis puntos mientras que Vox podría aumentar seis puntos más. Este efecto escalera parece claro: Sumar → PSOE → PP → VOX. Abascal logra aglutinar el descontento respecto a inmigración, economía y desgaste gubernamental.
El PP puede beneficiarse indirectamente; sin embargo, la fragmentación observada en Castilla y León genera preocupación: los sondeos anticipan unos resultados donde el PP obtendría unos 33 escaños frente a los 28 del PSOE sin alcanzar mayorías claras. A nivel nacional hay un 43,3% que considera probable un cambio político.
Con algo de ironía podemos observar cómo mientras Sánchez busca acuerdos territoriales –con ERC subiendo a ocho escaños y Bildu alcanzando siete– VOX moviliza como si fuera un concierto rockero: seguidores pegados al escenario mientras sus rivales observan desde lejos.
Posibles consecuencias electorales
Si se convocaran elecciones generales ahora mismo, el bloque formado por el PP-Vox podría alcanzar entre un 51-52% del voto (40dB.). La izquierda se quedaría en torno al 37%. En varias regiones las coaliciones entre ambos partidos serían las ganadoras indiscutibles como ya ocurre en Castilla y León. La falta de movilización dentro de la izquierda podría regalar mayorías absolutas a sus oponentes.
Curiosamente cabe destacar que VOX podría duplicar su número actual de escaños sin un límite aparente; también atrae a un 3,5% procedente del ex-PSOE (equivalente a unos 273.760 votos). Entre aquellos que no votaron en el año pasado se convierte en la primera opción. Lo más sorprendente es cómo estos jóvenes han cambiado las tendencias históricas hacia una clara inclinación derechista; si bien en 2019 ambos bloques estaban empatados con un 43%, hoy está claro que la derecha lleva la voz cantante.
Datos adicionales indican que hoy por hoy VOX sumaría 4,39 millones de votos frente a 3 millones obtenidos durante el 23-J. El saldo neto favorable para la derecha asciende a +1,4 millones.

