Más allá de las 16 nominaciones a los Premios Oscar, que, pese a que confluyen muchas de índole técnico, a un servidor le parece una verdadera salvajada, así está el nivel en los últimos años, estamos ante una buena y muy entretenida película que hilvana con destreza diferentes géneros. Esta rareza, que bien podría estar firmada por Quentin Tarantino, toda ella huele al maestro del arte del pastiche, plantea la vuelta de dos hermanos gemelos a su ciudad natal para empezar de nuevo tras estar un tiempo en Chicago haciendo dinero al servicio de Al Capone. Pero estos hermanos (ambos interpretados por Michael B. Jordan), son de raza negra, se trata del Estados Unidos de 1936 y su tierra natal es el profundo sur azotado por el racismo. Y por si fuese poco, además del blues, que lo envuelve todo de manera deliciosa (magnífica banda sonora de Ludwig Göransson), y del componente gangsteril, ya pasada la primera media hora del extenso metraje (que no llega a hacerse largo por su trepidante dinamismo argumental), ya se va atisbando una nube muy oscura de carga sobrenatural, demoníaca o llámenla como quieran, que le da un giro brutal a los acontecimientos y la sumerge de lleno en lo que puede clasificarse como una película de terror más convencional.
Como también mandan los (nuevos) cánones del cine y también firmaría Tarantino, el despiporre final no deja duda del posicionamiento de Coogler hacia el mundanal divertimento con salpicones de sangre, aunque sea decorado por la moraleja reivindicativo-racial y con envoltorio de regalo de gran presupuesto.
Precisamente esos envoltorios sonoros y visuales, una dirección con buen pulso, sin complejos, con descaro y un reparto muy atinado mantienen el pulso a semejante potaje raruno, convirtiendo lo diferente en virtud y resultando por momentos fascinante.
Esta amalgama con crítica social, comedia y criaturas terroríficas se convierte en una mezcla que no sólo da resultado, sino que resulta ser inesperadamente una de las producciones del año.
El premio, pues de Warner al realizador de películas exitosas como Creed o Black Panther, financiando su capricho de autor con un alto componente de “por los servicios en taquilla prestados”, definitivamente les ha salido mejor que bien. Los pecadores ofrece varias películas por el precio de una sola entrada, ya que hablamos de asuntos monetarios, y la mezcla es lo suficientemente audaz como para dejarte a la vez cautivado y abrumado con el espectáculo holístico. Un consejo, bueno dos: aparten prejuicios o expectativas (si a estas alturas no saben demasiado de la película antes de verla, mejor aún), y no la abandonen cuando aparezcan los títulos de crédito, porque aún queda “alguna gota que beberse”…
Dirección: Ryan Coogler. Año: 2025. País: USA. Duración: 137 min. Título original: Sinners. Género: Terror. Thriller. Música. Drama sureño. Años 30. Racismo. Intérpretes: Michael B. Jordan, Hailee Steinfeld, Miles Caton, Jack O’Connell, Delroy Lindo, Wunmi Mosaku, Lola Kirke, Jayme Lawson, Li Jun Li, Christian Robinson, Omar Benson Miller, Dave Maldonado, Emonie Ellison, Yao, Peter Dreimanis, Buddy Guy. Guión: Ryan Coogler. Música: Ludwig Göransson. Fotografía: Autumn Durald Arkapaw. Productora: Ryan Coogler. Distribuye en formato doméstico: HBO Max, Movistar Plus+.