El árbitro que pitó el Atlético de Madrid contra el Espanyol, Pérez Montero, cometió un terrible error que dice poco a su favor de sus conocimientos sobre regalamento.
Todo ocurrió cuando Thibaut Courtois sufrió un fuerte golpe en la cabeza que le dejó noqueado durante algunos minutos tendido sobre el césped del Vicente Calderón. Por suerte para el meta belga, el escalofriante choque que sufrió contra Córdoba quedó en un susto, pero fue entonce cuando llegó la situación surrealista. El colegiado Pérez Montero le pidió a Courtois, ni corto ni perezoso, que abandonara el campo, algo habitual cuando un jugador de campo es atendido, pero que en el caso de los porteros es una excepción por motivos evidentes.
Al final los servicios médicos hicieron entrar en razón a Montero, que desisitió de sus intenciones primeras.
