
(PD).- Se acabó. La última edición de «Operación Triunfo» llegó a su fin y con sorpresa incluida. Eso sí, hubo de todo en la traca final, con besos apasionados, exclusivas y declaraciones de ¿amor?
Ya lo dice Jesús Vázquez todos los martes, que la audiencia es soberana y se hace el moño donde le da la gana. Y basta que algún jurado «chulito» le diga lo que tiene que hacer para que haga justo lo contrario.
Noemí Galera se creció en la última gala de Operación Triunfo diciendo que tenía que ser Chipper quien ganara y Chipper fue el primero en caer.
Se quedó tercero, a las puertas de la gran final, demostrando como ya le advirtió Vázquez a la Galera que era el público quien tenía la decisión en sus manos. Lo mismo le pasó a Risto Mejide la semana pasada cuando afirmó que Pablo no estaría entre los tres finalistas y fue Manu quien dijo adiós.
A pesar de todo, la gala comenzó blandita con todos los jurados haciéndose los buenecitos y dando opiniones siempre positivas o menos malas. Hasta Risto advirtió al público que si esperaba que «machacaran a los concursantes» cambiaran de canal y hasta les recomendó TVE.
Después se marchó Chipper con lágrimas en los ojos y diciéndole a voz en grito a su marido lo mucho que le quería (hubo «morreo» por la ventanilla del coche que regalan a los concursantes y todo).
El duelo posterior entre los dos finalistas se saldó con Noemí diciéndole a Pablo que era el mejor, que tenía cara de ganador y que esperaba que esa cara no se le quitara cuando Jesús Vázquez leyera el sobre (y el público volvió a darle «en los morros», que se dice coloquialmente).
La primera «bomba» de Risto
Risto Mejide (la gran estrella de Operación Triunfo) volvió a demostrar que vale su peso en oro (para ganar audiencia, al menos) y se llevó el minuto de oro con su valoración sobre Virginia, amén de soltar la exclusiva de la noche. «Nunca pensé que diría esto», comenzó, «pero hoy soy yo el que tiene el corazón contento».
Mejide se sinceró al señalar que si ganaba su Niña Azul «yo habré ganado un poquito también». «Y si no ganas», siguió, «tal vez esté bien que continúe la maldición del ganador de OT.
Un Risto pelín adivino alabó la capacidad de Virginia de llegar a la final sin ayuda de nadie y reconoció que «yo sólo puse la campaña, pero si no hay un buen producto detrás la campaña no funciona».
La bomba informativa la soltó cuando anunció que «no sé si voy a volver a hablar en OT (¿se nos marchará de verdad?)» y quizá por eso le agradeció a «la audiencia, que es soberana, poner a los concursantes que tenían que estar en segunda línea».
¿Declaración de amor?
Por si fuera poco, Mejide arrancó la ovación del público (que terminó gritando ¡que se besen!) al asegurarle a su Niña que «has transformado el mejor karaoke del mundo en una de las grandes experiencias de mi vida». Sin palabras.
Como buen profeta, acertó con sus predicciones, aunque no pudo verlas. Mientras Telecinco emitía un vídeo promocional de sus triunfitos, y según confesó Jesús Vázquez al volver al directo, sin mediar palabra y sin saber por qué Risto tiró el micrófono y abandonó la mesa. Ya no se le volvió a ver más y el presentador le espetó un duro «que le den».
And the winner is…
Instantes después la «madrina» del programa, Mónica Naranjo, se presentó con los sobres del primero y segundo clasificado para desvelar que la Niña Azul-Virginia gracias al inmenso apoyo que ha recibido durante todo este tiempo se convirtió en la ganadora de la edición 2008 de Operación Triunfo.
Queda claro que, a pesar de las sospechas de «tongo» que corrían como la pólvora a lo largo y ancho de Internet, la organización del concurso no pudo frenar a la Marea Azul.
