Antena3 ha llegado a la cúspide de su programación para toda la familia adaptando en imagen real ‘Marco’, clásico de la literatura que ‘aterrorizó’ nuestra infancia en forma de serie animada. Esta nueva versión es digna, emocionante, se cambia al mono por un hermano aunque comete varios errores.
LA ADAPTACIÓN DE UN CLÁSICO DEL ‘TERROR’
¿Hay alguien mayor de 30 años que no conociese por primera vez el significado de la palabra ‘llanto’ gracias a ‘Marco’? Niños de varias generaciones lloraron desconsolados ante aquella serie de dibujos japoneses que -gracias a sus muchas reposiciones- nos marcó a fuego. Y es que era un suplicio ver a esa pobre criatura sola ante la estepa argentina, pasando todo tipo de calamidades durante cientos y cientos de capítulos para, al final, encontrar a su madre moribunda y llevársela a casa en un sólo episodio. Hombre, al menos podían haber alargado un poco más el final feliz después de tanta desgracia.
Pero claro, ‘Marco’ es la historia perfecta para Antena3 y más en época navideña. La trama tiene todos los componentes para encajar en el nuevo modelo de la cadena dirigido a toda la familia: niños, drama, aventuras, personajes entrañables y Benidorm. Sí, sí Benidorm. Porque en esta nueva adaptación del clásico relato ‘De los Apeninos a los Andes’, de Edmundo de Amicis, los protagonistas son españoles y a mucha honra.
Con el buen hacer al que nos tienen acostumbrados los de ‘Bambú Producciones’ el ‘Marco’ más reciente es (y perdón por la comparación fácil) un mazapán propio de estas fechas: Dulce, de consumo rápido y algo empalagoso. Lo que viene a ser un placer culpable.
Aquí, el mono Amelio es sustituído por un hermano menor al que dan ganas de adoptarlo y la acción se traslada a los 80 españoles. Los protagonistas, como en el original, intentarán encontrar a su madre por toda la Península Ibérica ya que tuvo que abandonarlos (sin despedirse) para busca fortuna económica.
Y LO MEJOR ES…
Los primeros 7 minutos del ‘Marco’ de Antena3 parecen estar patrocinados por Klinex. Ese momento de la madre quitándose el pan para dárselo a sus hijos y explicándoles, vía cuento infantil visualizado, su pésima situación económica, es un ejemplo de cómo debería empezar cualquier guión: Agarrando al espectador por las vísceras para endeudarle con el resto del metraje.
Ese es el gran logro del primer episodio del ‘Marco’ que vimos el lunes 26 de diciembre de 2011: Emociona. Es todo muy simple y efectista pero está bien narrado. Los diálogos son directos y truqueros pero funcionan.
Otra de las gracias del producto es su factura visual, algo a lo que, tras ver ‘Gran Hotel’ o ‘Gran Reserva,’ ya es marca de la casa ‘Bambú’. La fotografía- que pasa de las montañas norteñas a Benidorm sin perder la belleza propia de la historia- la profundidad de campo y la iluminación no hacen si no potenciar ese aire de cuento que merece el relato.
Pero lo mejor, sin duda son los niños. Mejor dicho, el niño. Y no nos referimos al ‘Marco’ del título si no al hermanito -interpretado por los gemelos Raúl y Juan del Pozo-. El personaje reune absolutamente todos los tópicos del perfecto nieto pero sin resultar repelente. Sus diálogos están medidos aunque en ocasiones pequen de ingeniosos.
Y LO PEOR ES…
Trasladar ‘De lo Apeninos a los Aires’ a la España actual tiene su riesgo. Gracias a Dios que a alguien se le ocurrió localizar la historia en los 80 porque sino, nadie se creería que esa madre no tuviese un teléfono móvil con el que llamar a sus retoños (aún así existía el fijo). Pero claro, que dos niños paseen a sus anchas por todo el país sin que se monte un frenesí mediatico -con Lobatón incluido- no es muy creíble -además, a los abuelos parece que les da igual-. Vale, es un cuento, así que tampoco nos pongamos muy quisquillosos.
Pero sí que es cierto que aunque los personajes infantiles están dibujados, los adultos son meros trazos sin personalidad. Ese agente de Servicios Sociales con cara de perro (que no debería ser el malo de la película ya que, repetimos, hablamos de dos niños que deambulan solos por el mundo, alguien se ha de hacer cargo de ellos) podría haber dado más juego y eso que el actor que lo interpreta es de renombre (Ernesto Alterio).
Quien da la sorpresa, negativa, es Arianda Gil. Esperábamos más de ella que su rostro plano ante todo lo que le sucede. Menos mal que, de momento, no sale ni 10 minutos.
En fin, que con todo, Antena3 ha vuelto a crear un producto aplaudible, ideal en el calendario, arriesgado en lo formal pero cobarde en el contenido. Y es que, al fin y al cabo, cuando te diriges a toda la familia, no puedes experimentar demasiado.

